Salto es entre muchas cosas, el hogar de voces que, como la de Américo Gaudin, supieron traducir el silencio del campo en una milonga o en un gesto teatral. Poeta, cantautor, recitador y actor, Gaudin representó esa estirpe de artistas integrales que, con una guitarra y un puñado de versos, recorrieron el mundo sin despegar jamás los pies de su «terruño».

Se definía como autodidacta y siempre recordaba que parte de su infancia había transcurrido en zonas rurales del Rio Grande – Brasil, Paysandú y Salto. Integró grupos de teatro vocacional y arte nativo. Fue locutor de radio y TV experimental
UNA DINASTÍA DE ARTE, DE SALTO A PARÍS
La sensibilidad artística de Américo no era una casualidad, sino parte de un ADN familiar que marcó la cultura litoraleña. Hermano del afamado pintor constructivista Bolívar Gaudin, Américo eligió la palabra y el escenario como sus pinceles. Mientras Bolívar conquistaba París con la geometría, Américo lo hacía con la rima criolla, demostrando que el arte salteño no conocía fronteras.
COMPAÑERO DE LOS GRANDES EN LA “EDAD DE ORO” DEL CANTO
La trayectoria de Américo Gaudin está tejida con nombres que hoy son leyendas. Compartió tertulias, escenarios y bohemia con figuras de la talla de Alfredo Zitarrosa, Tabaré Etcheverry y Osiris Rodríguez Castillo. Sin embargo, fue con Marcos Velázquez con quien selló un vínculo de compadrazgo que lo llevaría a cruzar el océano.
En 1982, en momentos en donde la palabra era un desafío, Gaudin viajó a Europa para reencontrarse con Velázquez. Juntos, llevaron el sonido de la guitarra oriental a centros culturales de París, Roma y Madrid, actuando para públicos diversos que veían en su recitado una conexión directa con la raíz sudamericana.
EN 1984 actúa en círculos tradicionalistas de Ecuador, Venezuela, Bolivia, Colombia, Chile Peru y todo el norte argentino.
“A LA LUZ DEL ALBA”, LA PALABRA IMPRESA
Aunque su voz fue su principal instrumento en la radio (siempre recordado en CW 23 Radio Cultural, y en sus últimos tiempos en radio Salto) y en el teatro vocacional, Américo dejó su legado perpetuado en el papel. Su libro de poesías «A la luz del alba» (1995) es mucho más que una recopilación de versos; es un mapa de la identidad salteña.
En sus páginas, Gaudin rinde homenaje a la «raza gaucha», al paisaje fluvial y a personajes entrañables como el acordeonista Aquilino Pío. Sus poemas, como «Salto Oriental» o «Ranchito de mi memoria», fueron escritos con la cadencia de quien sabe que la poesía nace para ser dicha en voz alta, frente a un fogón o sobre un escenario.
Sobre “A la luz del Alba”, el Dr. Hugo Gavilanes Saltos, desde Quito Ecuador, incluido “A manera de prólogo”: “No podemos decir que Américo Gaudín recién asoma a la palestra, más bien podríamos manifestar que este joven poeta reaparece con más gallardía toda vez que antes de ahora, ya lo hemos visto dice en el primer tramo: incursionar el camino de las letras cuando publicara sus poemas integrando ANTORCHA DE CHILE (1966), para en esta ocasión con su inquietud, su sentimentalismo, lanzar al público todo un libro que lo ha intitulado “A la luz del alba”.

Acaso esta obra desde su título está presentada con estilo poético para vivir en ella su frase galana, su voz de torrente que emana de la plácida fuente en donde se eleva vaporizado al empirio y desde allí enviarnos su mensaje tierno y por sobre todo humano.
Efectivamente éste poeta nacido en el Salto Departamento de la República Oriental del Uruguay donde el civismo y la cultura caminan de la mano con mejor sentido de vivencia, nos obsequia en este libro todo un manojo de canto que se acoplan con la naturaleza, con el medio ambiente, con la rebeldía de su raza y de esta manera devolver a su pueblo, su anhelo y el dolor que palpita en sus entrañas…”.
CÓMO NO?
Se pregunta Genoveva Cepeda de la O, desde Chile, reflexiones que están incluidas en el libro de Gaudín.”Dice usted que no es poeta,como no va a ser poeta un hombre que vibra de emoción ante el paisaje que la vida le entrega, ante los sueños que estremecen su alma?.
Si compañero, nació poeta para cantarle a las pampas ya la vida dura del hombre
Gaucho del Salto Oriental.
Sus verso llenos de emoción contagian a quienes lo leen…”.
Por su parte Juan Pablo Bachi (Montevideo-Uruguay), remata su comentario con: “Canta con la voz que le cedió el sabiá…recita con el misteri ode los cerros y las noches sin luna…escribe con el facón de la vida tropezadora y el perfue del aroma”.
A LA LUZ DEL ALBA (poema)
Sangre de miserias corre por tus venas
cuando la tristeza mata en el sauzal
estrechos caminos de encantos poblados
que estrujan mis ansias de poderte andar
Se vuelven ternuras mis salvajes potros
y el rancho del alma se pone a cantar
atado al palenque de los pensamientos
del arisco encierro de mi soledad
Altiva salteña de azahares ardientes
cautiva del alba de mi padecer
soñadora mansa de los naranjales
caricia encendida del atardecer
Cadenas de cerros atando distancias
El lapacho al tiempo quiere jinetear
temporal celoso luciérnaga criolla
sereno tormento de mi manantial
Convidando al viento ahogaste en el río
mi esperanza un tierno rayito de sol
que alumbró el sendero de mi noche muerta
y a la Piedra Alta besó con dolor
Y vos siendo gaucha te entregas a nadie
sos todo en la vida sin poderlo ser
abrí tu garganta gritóle al silencio
que sos Uruguaya del Salto Oriental
SOBRE SU DISCOGRAFIA FOLKLORICA
La discografía y trayectoria musical de Américo Gaudín se define por un folklore estrictamente tradicional, de corte criollo y «no comercial», muy distante de las grandes producciones de estudio. Su obra se grabó e inmortalizó principalmente de forma artesanal y a través de sus audiciones radiales en directo.

Su producción discográfica formal se resume en grabaciones independientes como El canto terruñero, el canto oriental, donde plasmó las milongas, cifras, estilos y canciones criollas que defendió durante toda su carrera.
Gaudín se destacó como un cantor y recitador criollo. Su música se basa exclusivamente en la guitarra criolla y la voz gaucha, un formato íntimo denominado en el Río de la Plata como «trovador» o «payador» de canción nativa. El grueso de su «registro musical» quedó grabado en la memoria colectiva y en los archivos de las emisoras locales de Salto (como CW 31 Radio Salto y CW 23 Radio Cultural), donde durante décadas interpretó sus canciones en vivo semana a semana.
UN LEGADO VIGENTE
Reconocido en sus últimos años con los Premios Áurea, Américo Gaudin nunca dejó de ser ese «Trovador Oriental» sencillo y accesible. Su partida física no silenció su obra; hoy, sus versos siguen siendo referencia para quienes buscan entender ese Salto que mira al río, que respeta su tradición y que sabe que, en el arte, la fraternidad es la nota más alta.






