Algún día madre… algún día.

El estreno de NICO en cines marca el cierre de un proceso creativo atravesado por dudas, rechazos y persistencia, con una promesa familiar como motor íntimo.

Hay algo de extraordinario y exótico en eso hacer una película. Lo puedes ver como una proeza personal que le sienta bien al cuerpo y a la cabeza pero también como ese momento, en donde se activan todas las inseguridades y miedos que te han acompañado en la vida. Lo que has hecho parece importante para ti pero no necesariamente lo será para los demás.

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Cuando era joven y me dedicaba al teatro, mi madre, que sufría para sostener la casa, no estaba segura que el camino artístico que había elegido, me iba a dejar algo concreto, algo con lo que yo pudiera sostener, ya no digamos mi futuro sino mi vida. Cada vez que me lo hacía ver, le contestaba con una frase que ya tenía preparada.

– “Algún día madre, algún día…”.

Cuando ella murió, víctima de cáncer, me di cuenta que yo no le había cumplido ese “día” del que yo tanto alardeaba. Se había ido sin tener pruebas concretas sobre mi siempre “promisorio” futuro artístico.

Y precisamente es la muerte de mi madre, lo que me llevó a tomar la decisión de no abandonar la ruta creativa por más difícil que se presentara. No sólo debía cumplir una promesa sino que tenía que demostrar que no erré en tomar el camino rudo del arte.

El próximo jueves 14 de mayo se estrena en salas de cine comercial NICO, mi primer película y, cuesta trabajo asimilar cómo llegué o más bien, como llegamos a este punto. Tardamos casi 4 años en terminarla y la ruta estuvo lleno de pozos y desánimo. Incluso, a finales de 2023, después de una seguidilla de rechazos para concluir la postproducción, creí que la película colapsaba y yo junto con ella. Me sobrevino un sentimiento cruzado en donde sabes que debes terminar la película pero no encuentras cómo hacerlo.

Pero como en mi vida artística los fracasos son comunes, uno o varios más, no serían suficiente para detenerme. Me reconfiguré y volví a insistir en esas puertas que no se habían abierto la primera vez y en otras, que no había tenido el tiempo de ver y sí, de a poco, se hicieron los pequeños milagros.

Conseguí apoyo para hacer el diseño sonoro en Chile y luego, un par de productores argentinos creyeron en la película para hacer la corrección de color y la distribución. Si alguien externo que no me conocía, estaba confiando en la película, entonces yo no tenía derecho a aflojar.

En un principio creí que estaba haciendo está película para tener una distribución en festivales y con suerte, en circuitos regionales. No fue hasta que un gran complejo de cine se interesó en ella, que comprendí que la película tenía posibilidades de llegar al circuito comercial. Algo difícil para cualquier película indie como la nuestra.

Y como no soy de acobardarme, ahí fui con todos mis contactos y experiencia, a ofrecer la película a quien quisiera pasarla. Hoy 3 de mayo, estamos listos para estrenar NICO en dos países, tenemos más de 9 salas confirmadas y un montón de expectativas y sorpresas por compartir con los valientes que vayan.

Debo aclarar que en esta aventura no voy solo, voy cargando y con mucho gusto, el prestigio de Salto, el Departamento donde vivo, del elenco y el equipo creativo de la película, que han esperado 4 años para tener 5 minutos de fama, bien merecidos, de mis coproductores, socios y patrocinadores que han confiado en mí, de las instituciones generosas que nunca me dejan a pie, de mi familia binacional que nunca me abandona, como yo tampoco a ellos, de Uruguay, el país que me adoptó sin saber en que se metía pero sobre todo, cargo con el prestigio de mi madre, a la que el próximo 14 de mayo quizá, le pueda cumplir la promesa que le estoy debiendo.

NICO

solo en cines

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