El subcomisario Sebastián Camejo, vocero de Bomberos de Salto, dialogó con El Pueblo para concientizar a la población sobre los peligros asociados al uso de artefactos de calefacción y cómo prevenir tragedias.

El factor humano: La principal causa de riesgo
Según los datos estadísticos que maneja la Dirección Nacional de Bomberos, la imprudencia es el detonante principal en la gran mayoría de los siniestros. »Más del 90% de los incendios se debe a un descuido de una persona, ya sea por imprudencia, negligencia o una mala manipulación de algún artefacto de calefacción», advirtió Camejo.
Cuando el fuego se inicia por estas causas, su propagación por la vivienda suele ser sumamente rápida, reduciendo los tiempos de reacción.
Estufas a leña: El peligro de los acelerantes y el hollín
En Uruguay, la estufa a leña sigue siendo uno de los métodos de calefacción más tradicionales, pero también uno de los que requiere mayor cuidado. El vocero enfatizó dos aspectos cruciales:
Prohibido usar acelerantes: Bajo ninguna circunstancia se deben utilizar sustancias como nafta, alcohol o solventes para encender el fuego. El contacto de estos líquidos con el oxígeno puede generar una explosión de ambiente, capaz de provocar daños graves o fatales. «Esto puede quemar las vías aéreas y la zona del torso, generando severas complicaciones respiratorias y un potencial paro cardiorrespiratorio», explicó.
Limpieza de ductos (Deshollinamiento): Es fundamental realizar una limpieza profunda de las paredes interiores del ducto antes de encender la estufa por primera vez en la temporada. La acumulación de hollín puede prenderse fuego. El riesgo se multiplica si la vivienda tiene cielorraso o techo liviano, ya que la filtración de gases calientes puede encender materiales combustibles como madera, plástico o quincho de paja.

No sobrecargar de leña: Una vez climatizada la habitación, no es necesario recargar el hogar de forma excesiva. Esto eleva la temperatura a niveles peligrosos y aumenta la radiación del calor hacia el mobiliario cercano.
Calefacción eléctrica: Revisión técnica obligatoria
Las estufas eléctricas, en sus múltiples variantes, exigen que la infraestructura de la casa esté a la altura de su consumo. Camejo señaló que es vital chequear que la instalación eléctrica esté acorde a las exigencias de baja tensión de UTE.
Para garantizar la seguridad, las viviendas deben contar con dispositivos en correcto funcionamiento como:
Llaves térmicas y diferenciales adecuadas al amperaje y potencia contratada.
Una buena puesta a tierra.
»Esto debe ser revisado por un electricista firmado y autorizado», insistió el subcomisario. El peligro radica en que una sobrecarga puede derivar en un cortocircuito o sobrecalentamiento de los conductores. Si los sistemas de seguridad no saltan a tiempo, o si el propio electrodoméstico tiene una fuga de energía, el incendio es inminente. Asimismo, se debe mantener una distancia mínima de un metro y medio entre los artefactos eléctricos y cualquier material combustible.
Estufas a gas: El enemigo silencioso del monóxido de carbono
Para las estufas que utilizan garrafas de gas licuado de petróleo (GLP) de 13 kg, el control preventivo debe enfocarse en las válvulas, mangueras y el encastre del propio artefacto para evitar fugas. Sin embargo, existe otro riesgo letal: la mala combustión.
»Podemos visualizar una mala combustión cuando la llama del quemador no es completamente azul. Si se observa una llama anaranjada o amarillenta, significa que está quemando mal», advirtió el vocero.

Esta deficiencia en el quemador libera monóxido de carbono, un gas tóxico, venenoso, inoloro e invisible. En habitaciones pequeñas, este gas invade el ambiente rápidamente. Los primeros síntomas de intoxicación incluyen:
Dolor de cabeza y decaimiento.
Somnolencia extrema.
Náuseas o vómitos (en etapas avanzadas).
Desvanecimiento y potencial paro cardiorrespiratorio.
Para evitarlo, Bomberos recomienda ventilar periódicamente las habitaciones, generando corrientes de aire mediante la apertura de puertas y ventanas opuestas. Ante el menor indicio de mal funcionamiento, el artefacto debe ser apagado y revisado por un técnico competente.
Un mensaje a la responsabilidad
El subcomisario Sebastián Camejo cerró su intervención con un llamado a la conciencia colectiva para este invierno: «Un pequeño descuido puede convertirse en una gran tragedia. Pero, por contraposición, si evitamos esos pequeños descuidos con acciones cotidianas y cuidados diarios como adultos responsables, podemos marcar la diferencia y salvar vidas».






