Alejo Mussetti, figura del Salto campeón Sub 18

Selección Sub 18: Alejo Mussetti; Las manos del Salto campeón del interior

Horas después de la consagración, con la emoción todavía latente y la voz entrecortada por todo lo vivido, los protagonistas de la selección salteña comenzaron a poner en palabras una conquista que ya es parte grande de su historia. En Mercedes, el desenlace fue adverso en el resultado inmediato —derrota 2 a 1 ante el local—, pero suficiente para sellar un global de 3 a 2 que terminó coronando a Salto como campeón nacional.

Entre esos testimonios aparece con fuerza el de Alejo Mussetti, el arquero que volvió a decir presente en una vuelta olímpica y que repite la gloria, consolidándose como bicampeón. Su nombre quedó definitivamente marcado en esta campaña, no solo por lo conseguido, sino por cómo lo consiguió. Con personalidad, con temple y con una intervención que terminó siendo determinante. Mussetti fue figura en el momento más caliente de la final. Cuando Mercedes buscaba ampliar la diferencia y empujar la definición hacia otro terreno, apareció su respuesta desde los doce pasos. Atajó un penal clave, de esos que cambian historias. Ese instante sostuvo a Salto en el partido, evitó que el rival tomara un impulso mayor y terminó siendo un punto de inflexión en la serie. Su presente también se entiende desde un proceso. El año pasado compartió el arco con Lucas Peruchena, y en esta temporada asumió el desafío con la misma base de trabajo, acompañado en el plantel por Thiago Silva, quien también tuvo su lugar en la final, ingresando en los minutos finales para ser parte de una consagración que fue colectiva en todo sentido. Los números respaldan la campaña: 14 partidos jugados, 11 victorias, apenas 2 derrotas y un solo empate. Un recorrido sólido, firme, que tuvo en su arquero a uno de los pilares más confiables. Salto gritó campeón. Y en ese grito, fuerte, decidido y lleno de orgullo, también se escucha el eco de una atajada que valió tanto como un gol. Porque hay títulos que se construyen con juego, con carácter… y con manos que sostienen la historia cuando más lo necesita.


Una vez que terminó el partido esto declaró en el Estadio Luis Koster de Mercedes;
«Es un momento de enorme emoción. Acabamos de terminar un partido muy duro ante Mercedes y, una vez más, logramos consagrarnos campeones de la Copa Nacional. Lo primero que surge es el agradecimiento: a todos los que nos apoyaron, a quienes estuvieron siempre al lado nuestro, y especialmente al cuerpo técnico, que confió desde el inicio y me dio la oportunidad de defender el arco. Para mí, eso significa muchísimo.

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El grupo fue excepcional en el día a día. Desde diciembre venimos trabajando con un objetivo claro: llegar a este partido y ser nuevamente los mejores del país. Fueron meses de sacrificio, de resignar tiempo con la familia, de entrenar sin importar el clima, bajo la lluvia, el frío, el calor. Nunca hubo excusas. Siempre estuvimos donde el equipo nos necesitaba, respondiendo a cada convocatoria con el mismo compromiso. En lo personal, también quiero destacar el trabajo de los arqueros. Este año tuvimos el apoyo constante de Lucas Peruchena que no pudo integrar el plantel por un tema de edad, pero estuvo siempre junto a nosotros, entrenando y empujando. También Thiago (Silva) y todos los que formamos parte desde el arranque aportamos para que esto fuera posible. Ganar esta copa tiene un valor muy especial, porque fue un grupo enfocado, unido y convencido de lo que quería. Hoy cerramos un partido que habíamos planificado al detalle. Queríamos ganarlo, no se dio, pero lo más importante es que somos campeones. Y eso resume todo el esfuerzo que hicimos para llegar hasta acá».


‘Nos queda la experiencia’.
Lo que les deja a los jugadores que lograron este título es esa experiencia que jamás olvidarán; así lo destaca Mussetti en la entrevista que mantuvimos al final del juego. «Con muchos de los compañeros, quizás al principio nunca imaginamos construir un vínculo como el que terminó naciendo. Pero el camino —los viajes, los partidos, cada momento compartido— nos fue uniendo de una manera especial. Sin darnos cuenta, fuimos formando una amistad cada vez más fuerte, y eso, sin dudas, también fue clave para alcanzar lo que conseguimos».


La Copa para siempre en las vitrinas de la Liga.
«Ahora, la copa ya no estará con nosotros; quedará en las vitrinas de la liga, como testimonio de un logro enorme alcanzado en 2025. Pero más allá del trofeo, lo verdaderamente valioso es lo que nos llevamos: la experiencia, el crecimiento y los recuerdos que van a permanecer para siempre.
Porque esto no fue solo un campeonato. Fue la historia de un grupo humano extraordinario, de un equipo que desde el primer día se animó a soñar… y que terminó haciendo realidad ese sueño juntos».


El final de una generación.
Se cerró un ciclo inolvidable para esta selección juvenil, que no solo alcanzó la consagración a nivel nacional, sino que además dejó una identidad futbolística clara, de esas que marcan época. Fue un equipo que entendió desde el inicio que el verdadero camino estaba en lo colectivo, en la solidaridad dentro de la cancha, sin dejar de lado el brillo de algunas individualidades que, en momentos clave, también hicieron la diferencia. Este grupo terminó siendo el mejor porque nunca negoció la entrega. En cada partido dejó todo, con una convicción que se reflejaba tanto en el juego como en la actitud. Supo imponerse desde el buen trato del balón, apostando siempre a jugar, a proponer, a ser protagonista. Y en ese camino, no solo ganó partidos: conquistó al público, que se sintió identificado con un equipo valiente, ofensivo, siempre enamorado del arco rival.
Una vez más, Salto se posiciona en lo más alto del fútbol juvenil, reafirmando una tradición que lo tiene como referencia a nivel nacional. No es casualidad, es el resultado de una idea, de un trabajo sostenido y de una forma de entender el juego que vuelve a dar sus frutos.
Dentro de ese engranaje colectivo, hubo nombres propios que se transformaron en pilares, y uno de ellos fue Alejo Mussetti. Su seguridad, su personalidad y su capacidad para responder en los momentos decisivos lo convirtieron en una pieza fundamental para la obtención del título. Salto es campeón, pero más allá del trofeo, queda la sensación de haber visto a un equipo que dejó una huella, que jugó bien, que compitió mejor y que, sobre todo, representó de la mejor manera el espíritu del fútbol juvenil.

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