Alberto Chiriff presenta Artó y las máquinas deseantes, una experiencia sonora que une poesía, música electrónica y artes visuales en el Club Chaná.

El artista salteño Alberto Chiriff vuelve a apostar por una propuesta escénica poco convencional, en la que la palabra, la música electrónica, la poesía, la actuación y las artes visuales se combinan para generar una experiencia sensorial distinta. Bajo el nombre Artó y las máquinas deseantes, el creador presenta una nueva compañía artística que nace de un largo proceso de búsqueda personal, experimentación sonora y necesidad de seguir explorando otros lenguajes expresivos.
Chiriff es músico, murguero, escritor, actor, gestor cultural y un permanente investigador de formas alternativas de creación. A lo largo de su trayectoria ha desarrollado proyectos en los que el arte aparece como una herramienta para provocar emociones, abrir preguntas y generar encuentros íntimos con el público. En esta nueva etapa, su trabajo vuelve a correrse de los formatos tradicionales para proponer una vivencia donde lo central no está en mirar, sino en escuchar.
Una búsqueda nacida de la reinvención
La creación de Artó y las máquinas deseantes está vinculada a un proceso personal profundo. Luego de atravesar un quebranto de salud que lo obligó a dejar la guitarra, Chiriff encontró en otras disciplinas la posibilidad de continuar expresándose. Esa búsqueda lo llevó a la escritura teatral, a los recitales de poesía en la calle, a los encuentros de filosofía al aire libre y, posteriormente, a la exploración de la música electrónica como soporte para la palabra.
Desde entonces comenzó a desarrollar lo que denomina experiencias sonoras. Se trata de propuestas escénicas en las que el público permanece con los ojos vendados durante buena parte de la función, con el objetivo de concentrar la atención en las voces, los silencios, los sonidos, la música y las sensaciones que se generan en el momento.
La iniciativa plantea una contracara a la cultura visual dominante. En una época atravesada por pantallas, imágenes y estímulos permanentes, Chiriff propone detenerse, cerrar los ojos y recuperar la escucha como forma de percepción. Para el artista, el sonido tiene una potencia particular: acompaña, conmueve y permite construir imágenes internas que no siempre aparecen cuando la mirada ocupa todo el espacio.
El castillo de agua, una obra sobre Juancho Martínez
La primera propuesta de esta nueva compañía es El castillo de agua, una obra basada en un extenso poema del recordado artista salteño Juancho Martínez, fallecido en 2018. Chiriff venía trabajando con fragmentos de su poesía desde hacía varios años, incluso cuando Martínez aún vivía, pero fue después de su muerte cuando accedió al texto completo que hoy sirve de base para la puesta en escena.
El poema, de gran densidad simbólica, dialoga con El castillo interior, obra de Santa Teresa de Jesús, aunque desde una mirada propia y con un recorrido inverso. Chiriff encontró en ese material una posibilidad de homenaje, pero también una forma de vincular su propia sensibilidad con la obra de un artista al que admiró profundamente.
Juancho Martínez fue escritor, artista plástico y escultor. Entre sus trabajos se recuerda el diseño del monumento a Víctor Lima ubicado en la Costanera, frente a la Piedra Alta. Su figura ocupa un lugar importante dentro de la memoria cultural salteña, y esta nueva puesta busca acercar su obra desde un lenguaje contemporáneo, íntimo y experimental.
Un vestuario convertido en castillo
La obra tendrá como escenario el vestuario del Club Chaná, un espacio alejado de los circuitos teatrales habituales. La elección no es casual. Chiriff ha trabajado durante años en lugares alternativos, convencido de que determinados espacios cotidianos pueden transformarse en escenarios capaces de sorprender al público.
Inicialmente, el artista pensó en montar la obra en Villa Pepita, lugar vinculado a los últimos años de vida de Juancho Martínez. También consideró la Unión Ferroviaria, en referencia al vínculo de Martínez con ese ámbito. Finalmente, el vestuario de Chaná apareció como el espacio adecuado para construir la atmósfera buscada.
La invitación, por sí sola, ya rompe con lo tradicional: asistir a un recital de poesía dentro de un vestuario de fútbol. Allí, el público no solo escuchará el poema, sino que ingresará a un ambiente intervenido visualmente para convertirse en una suerte de castillo. La experiencia comienza antes de que los asistentes se vendan los ojos y continúa también después, cuando cada persona retira la venda a su propio ritmo y abandona el espacio.
Un trabajo colectivo y generacional
En El castillo de agua, Chiriff está acompañado por el artista visual y profesor de Comunicación Visual Nico Arce, responsable de la ambientación estética y espacial de la obra. Su trabajo permite transformar el vestuario en un universo propio, con luces, objetos y elementos visuales que preparan al espectador para la experiencia sonora.
También participa Emi Lasiú, una joven artista de 14 años que interviene en la construcción visual de la propuesta y en la actuación. Chiriff destacó su capacidad para el dibujo y su vínculo con una familia ligada al arte. En la obra, Emi interpreta a Juana de Ávila, personaje que recibe al público dentro del castillo.
La presencia de una adolescente en el proyecto refuerza otro aspecto de la propuesta: el arte como espacio de encuentro entre generaciones. En una misma obra conviven la memoria de Juancho Martínez, la trayectoria de Chiriff, la mirada plástica de Nico Arce y la sensibilidad joven de Emi Lasiú.
Una experiencia para pocos espectadores
Las funciones están pensadas para grupos reducidos. Cada presentación tendrá cupo para 12 personas, una decisión que responde tanto a las características del espacio como al tipo de vínculo que la obra busca generar. Para Chiriff, la masividad no es el objetivo. La cercanía, la comodidad y la disposición del público son elementos esenciales para que la experiencia pueda desarrollarse.
El artista sostiene desde hace años una relación particular con los públicos pequeños. Sus recitales de poesía, encuentros de filosofía y experiencias sonoras no apuntan a grandes convocatorias, sino a personas dispuestas a entregarse a una propuesta distinta. En ese marco, una función para 12 espectadores representa una sala llena.
La obra tiene una duración aproximada de 30 a 40 minutos. Durante ese tiempo, los asistentes permanecen con los ojos vendados, atentos a lo que ocurre desde el sonido. El desafío no es menor, ya que sostener la atención exclusivamente a través de la escucha exige una disposición especial. Sin embargo, esa exigencia forma parte del sentido de la experiencia.
Arte para provocar sensaciones
Chiriff no busca que la obra sea simplemente agradable o bella en términos convencionales. Su intención es provocar sensaciones. Cada espectador vivirá la experiencia de una manera distinta, según su historia, su sensibilidad y su disposición al momento de ingresar al espacio.
A diferencia de otros formatos escénicos, el artista prefiere que al finalizar no haya una conversación inmediata con el público. Considera que ciertas experiencias necesitan permanecer un tiempo en silencio antes de ser puestas en palabras. La salida, entonces, también forma parte de la obra: cada persona se retira a su ritmo, sin interrumpir a quienes todavía necesitan permanecer dentro de la atmósfera creada.

Funciones y reservas
El estreno de El castillo de agua será el sábado 4 de julio, con funciones a las 21:00, 22:00 y 23:00 horas. La propuesta continuará todos los sábados de julio, siempre con reserva previa, debido al cupo limitado de 12 lugares por función.
Las entradas tienen un costo de 300 pesos. Según adelantó Chiriff, parte de los lugares para las primeras funciones ya se encuentran vendidos.
Con Artó y las máquinas deseantes, Alberto Chiriff abre una nueva etapa creativa y reafirma una línea de trabajo que lo acompaña desde hace años: llevar el arte a espacios inesperados, apostar por públicos cercanos y construir experiencias donde la poesía, el sonido y la imaginación permitan percibir el mundo de otra manera.






