Agus del Agua, con una década de trayectoria, ha logrado transformar su vocación en un oficio profesional, desafiando las limitaciones del mercado local.
En esta charla, nos revela cómo navega entre la sensibilidad de sus composiciones y la gestión estratégica de su carrera, analizando con lucidez el territorio que habita y las herramientas necesarias para vivir del arte en el interior uruguayo.
¿Qué es lo que te mueve a ser artista? ¿Por qué este camino?
Este camino fue la única certeza que siempre tuve, hay personas que cuentan como un día repentinamente se dieron cuenta que querían ser artistas, que les gustaba la música o que por ahí les podría ir bien en ese camino, lo mío es desde que tengo consciencia, realmente es uno de los pensamientos que más recuerdo tener de niña: yo cuando sea grande quiero cantar.
Claro que en su momento no sabía cómo se iba a dar todo pero sí sabía que así iba a ser. A medida que fui creciendo me fui identificando cada vez más con ese rol de artista y, aunque fui abriendo la mente y entendí que se pueden ser muchas cosas a la vez, seguía firme en que primero que nada soy artista.
No puedo explicarlo sin ponerme cursi y usar metáforas trilladas, pero me mueve algo que no entiendo aún, es algo dentro de mí que me pide que me exprese de esta forma.

Salto, como escenario para tu desarrollo, ¿te parece un límite o una potencia?
Salto es una ciudad que te hace replantearte todo el tiempo cuánto deseas esto. Realmente; ¿vale la pena insistir tanto? para mí la respuesta es sí, sin dudarlo. Yo sería artista en cualquier lugar y contexto.
Porque no busco que sea fácil, busco simplemente hacerlo sea como sea. Entiendo que para otras personas la ciudad es un limitante, hay pocos espacios para compartir música, casi siempre se regatea el pago a los artistas y la gente espera escuchar tu versión de un hit mundial pero no te apoya para que vos crees tu propio hit mundial.
Personalmente creo que tiene un poco de las dos cosas. Puede ser un límite en cuanto a oportunidades o visibilidad, pero al mismo tiempo es una gran potencia en términos de identidad. Salto me dio una raíz muy fuerte, y eso hoy es uno de los pilares de mi proyecto como cantautora.
¿Cómo definirías la escena artística local en este momento?
En crecimiento. Estoy en la escena desde 2016 y me sorprendió este año la cantidad de propuestas y artistas que se están animando a compartir con la ciudad. siento que nos beneficia y potencia entre nosotros. Ojalá surjan tantas propuestas artísticas como oportunidades para desarrollarlas.

¿Conseguís tener un sueldo de tu trabajo artístico o es un desafío pendiente?
Yo trabajo en la música hace 10 años, no siempre fue mi único ingreso, al comienzo tenía en paralelo otros trabajos, fui moza, trabajé en call centers, oficinas, tiendas de ropa, tuve emprendimientos y sin embargo el único trabajo que he sabido mantener a lo largo del tiempo fue la música.
Fui profesora de ukelele para niños, di clases de guitarra, clases de canto, pero mi principal ingreso siempre fueron los shows en vivo y, actualmente, ese es mi trabajo formal.
Esto lo logré en 10 años, en los que trabajé para profesionalizarme. Y no hablo únicamente de estudiar, hablo de hacer esas cosas que los artistas a veces se olvidan o pasan por alto.
Ensayar para brindar un buen espectáculo, armar un currículum artístico con toda mi experiencia y estudios como lo haría para aplicar a cualquier otro puesto de trabajo, formar un equipo de profesionales que me respalde, músicos responsables, sonidista que conozca mi show y que me brinde todo lo necesario para sonar excelente.
Invertir en un buen productor para grabar mis canciones, producir audiovisuales, manejar mis redes para promocionarme, buscar hacer contactos constantemente, buscar las oportunidades y un largo etc más. A lo que voy con todo esto es que sí se puede vivir de la música en Salto, pero no es fácil ni rápido. es para quienes insisten, buscan la forma y son pacientes.
Sos muy buena con las redes. ¿Considerás que la gestión de esa imagen digital es también una forma de arte?
Para mí las redes sociales son fundamentales y marcaron un antes y un después en mi carrera. en ellas encontré la forma de que mis canciones lleguen a cualquier parte del mundo.
Me acercaron a oportunidades que no sabía que existían y me conectan día a día con nuevas personas. Para mí todo artista hoy en día debe saber de marketing y aplicarlo a su carrera. Sabemos que hay gente que se rehúsa, pero yo creo que si tenemos esas herramientas disponibles para potenciarnos y crecer; ¿por qué no utilizarlas?
Yo creé una comunidad que me sigue y son un gran apoyo para mí, me ayudan a difundir mis shows, me animan a seguir escribiendo y subiendo canciones, incluso me mandan llamados u oportunidades que me podrían servir para seguir avanzando en la música.
Hablando desde mi experiencia no creo que el mundo digital en sí se considere una forma de arte pero ayuda muchísimo a la hora de ser artista y buscar crecer.

AGADU, MEC, ASDEMYA… ¿Estas siglas tienen algún impacto real en tu rutina o son solo nombres lejanos?
Son nombres lejanos sinceramente, uno los escucha nombrar al pasar pero pocas veces se vincula con estos espacios, al menos acá en el interior. es clara falta de información y también de oportunidades o beneficios REALES brindados por estos lugares.
Lidiar con «lo público» (la burocracia, los llamados, las gestiones estatales): ¿te parece simpático, traumático o cómo lo definirías?
Con total honestidad, es un dolor de cabeza necesario. Hasta que no lo hice no lo entendí. Antes no me presentaba en llamados por ejemplo porque me agotaba mentalmente la cantidad de papeles que debía conseguir, formularios que llenar, tiempos, condiciones y todo lo que conlleva presentarse en llamados.
Pero a raíz de presentarme en un ciclo llamado “cauce” organizado por la Intendencia de Montevideo y sala Zitarrosa, entendí que esas oportunidades valían totalmente la pena y que era una tonta si me las perdía por no saber llenar un formulario.
Nuevamente, insisto en que todo va en las ganas que tengas de hacer las cosas, quizás yo no tenía ganas de llenar formularios pero sí tenía ganas de tocar mis canciones en sala Zitarrosa por eso me puse las pilas y hoy en día estoy más amigada con todas esas cuestiones.
Tu nombre artístico invoca un elemento vital del litoral. ¿Cómo influye el paisaje de Salto en tu proceso de composición?
Todas mis canciones fueron escritas acá e inspiradas en mi vida acá. Amo la naturaleza y los paisajes que ofrece nuestro departamento. Nunca quise irme de Salto, hay algo acá que me mantiene siempre en conexión conmigo misma, me brinda paz y estabilidad y eso para mí no es negociable. Crecer rodeada de río, de naturaleza, de tiempos más calmos, me enseñó a observar y a sentir más profundamente. Y creo que eso se traduce directamente en mis canciones.
Cantar canciones de autor y también en un grupo de pagode son mundos distintos. ¿Qué te aporta cada uno a nivel vocal y profesional?
Son mis dos versiones, la personal y la comercial pero ambas soy yo y trato de poner mi sello en cualquier cosa que haga. Con mi faceta de cantautora soy muy sensible, canto mis emociones y eso me deja expuesta y vulnerable.
Aún así, siento la necesidad de hacerlo y compartirlo, independientemente de quien me escuche o si se gana dinero con eso. No es un proyecto fácil de vender acá, por ende no podría vivir económicamente de esto, pero lo económico no es el fin de mis canciones sino la necesidad de expresarme.
Ahí es donde surge la banda de pagode y también mi otro proyecto musical Agus & Nico, son proyectos comerciales, hechos para que le guste a la gente y poder trabajar más seguido. Al público salteño le encanta la música en vivo pero es más fácil llegarles cuando les presentas canciones que ellos ya conocen y pueden cantarlas y bailarlas con vos.
A mi me encanta interpretar canciones de otras personas, darles mi estilo y jugar con eso. Presentarle al público canciones que ellos ya tienen en su subconsciente pero de una forma renovada para que se sorprendan.

Si tuvieras que proyectar tu carrera, ¿cuál es el siguiente paso que sentís que la escena actual te permite —o te impide— dar?
Me proyecto dando un salto a escenarios más grandes y conectando con públicos nuevos dentro y fuera del país. Yendo más a Montevideo, que me encanta y disfruto un montón cada vez que voy.
Siempre vuelvo cargada de ideas e inspiración de otros artistas. Ahora el 25 de abril me presento en Sala Camacuá en un festival llamado Canciones de Otoño y estoy muy feliz de que me hayan convocado.
Creo que la escena actual está en un momento muy rico, donde hay lugar para propuestas con identidad propia. El desafío es destacarse en medio de tanta oferta, pero también es lo que hace todo más interesante.





