«Las gripes son causadas por virus y los antibióticos no hacen efecto»
La automedicación y la baja adhesión a la vacuna antigripal generan preocupación entre los profesionales de la salud.

El uso indiscriminado de antibióticos se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. La automedicación, la utilización de estos medicamentos sin indicación profesional y la falsa creencia de que sirven para tratar cualquier cuadro respiratorio favorecen la aparición de bacterias resistentes y disminuyen la eficacia de los tratamientos cuando realmente son necesarios.
La preocupación fue planteada por el médico y edil Dr. Julio Flores durante una intervención en la Junta Departamental de Salto. A partir de esa advertencia, EL PUEBLO dialogó con el profesional para profundizar sobre una problemática que cobra especial relevancia en esta época del año, cuando aumentan las consultas por cuadros gripales.
Flores señaló que el invierno encuentra, además, un escenario marcado por una baja adhesión a la campaña de vacunación antigripal.
«En los días fríos son muy comunes las gripes y este año el porcentaje de personas que acompañó la vacunación antigripal fue bastante bajo. A eso se suma la automedicación, principalmente de quienes toman antibióticos sin recomendación profesional.»
El médico recordó que la inmensa mayoría de las gripes son provocadas por virus y, por lo tanto, los antibióticos no tienen ninguna utilidad para combatirlas.
«Las gripes son producidas por virus. Una persona puede tomar un antibiótico y no va a cumplir ninguna función.»
El riesgo de generar bacterias resistentes
Flores explicó que tanto en instituciones públicas como privadas existen equipos de trabajo que monitorean la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos, un fenómeno que preocupa cada vez más a nivel sanitario.
Según indicó, algunos microorganismos desarrollan resistencia de forma natural, pero otros la adquieren debido al uso incorrecto o excesivo de estos medicamentos.
«Cuando una persona compra un antibiótico que no corresponde para el cuadro que presenta, lo toma en dosis inadecuadas o interrumpe el tratamiento, favorece la selección de gérmenes resistentes», explicó.
El profesional advirtió que las consecuencias pueden aparecer incluso muchos años después.
«Hay niños cuyos padres los automedican. Cuando llegan a la adultez, esos gérmenes ya desarrollaron mecanismos de defensa y, cuando realmente necesitan un antibiótico, muchas veces no se obtiene la respuesta esperada porque existe resistencia.»
Venta irregular de antibióticos
Otro aspecto que preocupa al profesional es la facilidad con que estos medicamentos pueden conseguirse fuera de los canales habilitados.
Flores sostuvo que existen antibióticos que se expenden en comercios y otros lugares donde su venta no está autorizada.
«Los antibióticos deben ser indicados por un profesional. No deberían venderse en algunos comercios, ferias o lugares donde no corresponde. Sin embargo, es una realidad que muchas personas los compran allí y luego se automedican.»
Aclaró que no le corresponde realizar denuncias, aunque entiende que «las autoridades competentes deben fortalecer los controles para evitar esta situación».
No existe un antibiótico para todas las infecciones
El médico insistió en que cada antibiótico tiene indicaciones específicas y que no existe un medicamento único capaz de tratar cualquier infección.
«Hay antibióticos especializados para infecciones de piel, otros para huesos, otros para infecciones generalizadas, otros para los ojos. La variedad es muy amplia y no hay uno que sirva para todo.»
Por ese motivo, remarcó que únicamente un profesional puede determinar cuándo corresponde indicar uno de estos medicamentos.
«El antibiótico tiene que estar indicado de acuerdo con el cuadro clínico y el contexto del paciente. No todas las infecciones requieren antibióticos y existen muchas otras alternativas terapéuticas.»
Flores también se refirió a la evolución que han tenido los virus respiratorios en los últimos años.
Indicó que actualmente los cuadros gripales suelen ser más intensos y prolongados que tiempo atrás, generando ansiedad en muchas personas que buscan una recuperación inmediata.
«Hoy hay cuadros que duran quince, veinte o incluso treinta días. Eso lleva a que la gente consulte varios médicos o busque automedicarse pensando que necesita un antibiótico, cuando, en realidad, es el propio organismo el que está combatiendo el virus», señaló.
Explicó que actualmente circulan distintos virus respiratorios, entre ellos influenza y parainfluenza, que provocan síntomas como fiebre, congestión nasal, tos, dolor muscular, dolor de cabeza, decaimiento y un marcado cansancio.
En estos casos, el tratamiento suele ser sintomático, acompañado de reposo y seguimiento médico cuando sea necesario.
Recuperar los hábitos de prevención
El profesional lamentó que muchas de las medidas de prevención incorporadas durante la pandemia hayan quedado rápidamente en el olvido.
«Nos olvidamos de lavarnos las manos, del alcohol en gel, del uso del pañuelo descartable y de evitar visitar familiares cuando estamos engripados», expresó.
También recomendó «no compartir el mate mientras se cursa una infección respiratoria, permanecer en el hogar durante los primeros días de enfermedad y utilizar tapabocas cuando exista riesgo de transmitir el virus, especialmente en ámbitos de atención sanitaria o al estar en contacto con personas vulnerables».
Finalmente, reiteró que el mejor camino continúa siendo la consulta médica antes de iniciar cualquier tratamiento.
«Siempre hay que acudir al profesional de confianza. Él evaluará el cuadro clínico y decidirá si corresponde indicar un antibiótico o no. Automedicarse puede parecer una solución rápida, pero muchas veces termina generando problemas mucho más graves en el futuro.»






