A 39 años del “clásico de los 8 contra 11”: la gesta que forjó el espíritu de Peñarol

A 39 años del clásico 8 contra 11, Peñarol venció a Nacional con tres jugadores menos en una de las mayores gestas del fútbol uruguayo.

El Peñarol del 87′, un equipo que quedó en la historia. @ESPNUruguay

En el mundo del fútbol uruguayo hay historias que se repiten de generación en generación. Cada 23 de abril los hinchas aurinegros recuerdan uno de los capítulos más heroicos de su club: el clásico en el que Peñarol, con solo ocho jugadores sobre el césped del Centenario, derrotó a Nacional en el triangular de la Copa Andalucía de 1987. Treinta y nueve años después, la proeza sigue alimentando el orgullo carbonero y marcando la identidad de un plantel que luego se consagraría campeón de América.

El contexto: Copa Andalucía y un clásico diferente

La Copa Andalucía fue un torneo triangular amistoso en el que participaron Peñarol, Nacional y el Real Betis. El 23 de abril de 1987 los tradicionales rivales se enfrentaron en el Estadio Centenario. El encuentro comenzó como un clásico más, pero pronto se transformó en una hazaña. Según relata el portal Padre y Decano en su sección de historias clásicas, el zurdo Ricardo Viera adelantó a Peñarol a los 33 minutos, pero Jorge Cardaccio empató para Nacional en el arranque del segundo tiempo.

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La tensión aumentó cuando el árbitro Juan Daniel Cardelino expulsó a Viera a los 68 minutos y, pocos instantes después, también mostró la tarjeta roja a José Herrera y José Batlle Perdomo. Con tres hombres menos y un cuarto de hora por jugar, Peñarol se replegó, sostuvo el empate y empezó a soñar con algo más. El cronista de La Mañana, describió que en Nacional la superioridad numérica se transformó en presión, mientras los aurinegros “apretaron los dientes” y no renunciaron al ataque.

El gol de los ocho leones

Cuando parecía que el 1–1 sería definitivo, una salida desde el fondo cambió la historia. Alfonso Domínguez lanzó un pase largo que encontró a Diego Aguirre; el delantero esperó el movimiento de Jorge Cabrera y filtró la pelota para que el maragato quedara mano a mano con el arquero Gualberto Velichio. Cabrera definió cruzado y desató la locura en la Colombes. Ocho hombres sobre el terreno —Pereira, Gonçalves, Trasante, Domínguez, Matosas, Da Silva, Cabrera y Aguirre— sostuvieron el resultado hasta el final. La victoria quedó grabada como la primera (y hasta ahora única) vez que un equipo ganó un clásico uruguayo con tres jugadores menos.

Ficha del partido

ÍtemDetalle
TorneoCopa Andalucía (triangular internacional)
Fecha23 de abril de 1987
EstadioCentenario, Montevideo
ResultadoPeñarol 2 – Nacional 1
GolesRicardo Viera (33′) y Jorge Cabrera (83′) para Peñarol; Jorge Cardaccio (49′) para Nacional
ExpulsadosViera (68′), José Herrera (75′), José Batlle Perdomo (75′) – todos de Peñarol
DT de PeñarolÓscar Washington Tabárez
DT de NacionalSergio Markarián

“Esto somos nosotros”: el recuerdo del Maestro

Foto: FutbolUy

La gesta del 8 contra 11 marcó al grupo liderado por Óscar Washington Tabárez. En una charla de 2025 durante la presentación del libro El éxito de la inconsciencia, el entrenador recordó que el partido se desarrolló dentro del triangular de la Casa de Andalucía y que, tras el empate de Nacional, las expulsiones obligaron a sus futbolistas a replegarse. Tabárez rememoró que escuchó a su arquero Eduardo Pereira arengando al equipo: “Vamos a meternos atrás y pelear el partido hasta que podamos”.

El técnico también reveló que los cambios terminaron siendo decisivos: Diego Aguirre y Jorge Cabrera, ingresados a los 65 minutos, se asociaron para el gol del triunfo. Tras el partido, varios jugadores se acercaron al Maestro. “Gustavo Matosas se tocó el pecho y me dijo: ‘Mire, esto somos nosotros’. Yo recibí el mensaje con claridad”, relató Tabárez. Esa noche, según él, fue una señal de lo que vendría: meses más tarde Peñarol conquistó su quinta Copa Libertadores.

Legado y mística aurinegra

El “clásico de los 8 contra 11” no es solo una anécdota curiosa. Fue una prueba de carácter que ayudó a cimentar la confianza de un plantel que se coronó a nivel continental. Para Tabárez, la proeza fue “un empujón grandísimo” que reforzó la moral del grupo. Once de los trece futbolistas que jugaron aquel clásico también participaron en la final de la Copa Libertadores de 1987.

Treinta y nueve años después, la hazaña sigue inspirando a los hinchas y alimenta el imaginario aurinegro. Recordar aquel día no es vivir del pasado sino celebrar un ejemplo de coraje colectivo. Como dijo el cronista de La Mañana, en la lista de los imposibles siempre había un lugar para el Peñarol de los imposibles.

Captura de OficialCAP

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