«Cada derrota masticada en silencio han ido moldeando el carácter indestructible»

Hay lugares que no son solo coordenadas en el mapa, son refugios para el alma. Sportivo Cerro es eso: la casa, el barrio y la identidad.
El próximo 26 de julio no cumple simplemente 83 años. Celebra 83 años de historias que se heredan de abuelos a padres, y de padres a hijos. Ceebra la memoria de aquellos visionarios que un día soñaron con un club que uniera a la comunidad, y que hoy, desde alguna tribuna del cielo, seguro «siguen gritando nuestros goles con el mismo fervor de siempre».
La riqueza de esa historia Ser del Cerro es una forma de sentir y de vivir, ellos sentencian. Es el abrazo apretado en el tablón con el vecino de toda la vida. Es el sacrificio silencioso de dirigentes, colaboradores y familias que dejan horas de su vida por mantener encendida esta llama.
Es la ilusión intacta de los gurises que cada fin de semana se atan los zapatos de fútbol con el sueño de defender estos colores.
El tiempo pasa, las generaciones cambian y el fútbol evoluciona, pero hay algo que jamás se negocia: «el sentido de pertenencia y el amor por la camiseta». Cada camiseta sudada, cada victoria festejada hasta el cansancio y «cada derrota masticada en silencio han ido moldeando el carácter indestructible de nuestra institución», plantean desde el orgullo.
LA MIRA EN EL FUTURO
83 años no es solo mirar hacia atrás con orgullo y nostalgia; «es tomar impulso para todo lo que viene. Es renovar el compromiso de seguir siendo escuela de vida, punto de encuentro y orgullo de nuestra tierra», En Cerro lo sostienen de esa manera. Ni más ni menos.
E Igualmente mencionan desde EL PUEBLO: «A todos los que vistieron estos colores, a los que trabajaron en el anonimato, a los que hoy dejan la piel en la cancha y a la hinchada incondicional que nunca abandona: ¡muy feliz aniversario, Sportivo Cerro! Que la pelota siga rodando y que nuestro corazón siga latiendo bien fuerte por el albiceleste. ¡Salud, pueblo del Cerro!
De aquel 6 a 2 en el 2020 a este 3-0: Nacional-pesadilla

Nacional cayó goleado en el Gran Parque Central. Tigre lo humilló en su propia casa y prácticamente dejó sentenciado el pasaje a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Resta aún por disputarse la revancha en Buenos Aires, pero, vistas las cartas y el presente futbolístico, es casi misión imposible para el equipo de Jorge Bava dar vuelta la serie en calidad de visitante; algo que se podría catalogar más bien de hazaña o de milagro. Una derrota que dejó heridas profundas y un gran daño en el historial tricolor jugando en su escenario, donde oficia de locatario desde 2005 en el presente siglo. Resultó ser de las más catastróficas, junto a la sufrida ante Cruzeiro por idéntico marcador (0:3 en 2010 por la Copa Libertadores). Sebastián Coates, es el único “sobreviviente” de aquel equipo. No es, ni por asomo, la peor ni la más dolorosa. La que causó mayor impacto y sufrimiento fue, sin duda, la sufrida ante Peñarol. El tradicional adversario festejó en el propio reducto tricolor con su victoria por 2:1 por la Copa Sudamericana, el 15 de julio de 2021, en el primer clásico internacional disputado en el Gran Parque Central. Camilo Cándido, titular en aquella ocasión, es el único futbolista que permanece integrando el plantel. La que se podría denominar la peor derrota, por el resultado final, ya que fue muy abultado en contra. Ocurrió por los cuartos de final de la Copa Libertadores, el 17 de diciembre de 2020, en plena pandemia mundial de Covid-19. River Plate de Argentina, dirigido por Marcelo Gallardo -exentrenador de Nacional-, le ganó por un contundente 6:2 Vale recordar que el tercer tanto del “Millonario” argentino fue convertido por Bruno Zuculini, hoy en filas de Nacional y lamentablemente expulsado ante Tigre en el inicio del complemento.
Mele es de Independiente

Santiago Mele, arquero mundialista de la selección uruguaya con nuevo destino deportivo.
Deja el fútbol mexicano y se acerca a nuestro país, ya que atajará en Independiente de Avellaneda, club que figura entre los cinco grandes de Argentina.
Rayados de Monterrey lo cedió a préstamo por un año, sin cargo, y con una opción de compra cercana a los tres millones de dólares. En las próximas horas emprenderá viaje a Buenos Aires, para cumplir con la revisión médica, firmar contrato e incorporase al plantel de los rojos. Será compañero del extremo Matías Abaldo.

Milton Scarón: el adiós a un gigante
Cuando Milton Antonio Scarón Falero viajó a Australia, Melbourne era “una ciudad desolada, con lindos chalecitos y algunos cines”.
Allí representó al Uruguay, se enfrentó a Bill Russell -un joven que luego sería leyenda- y compartió plantel con Manolo Gadea, con Héctor Costa, con Raúl Ebers Mera y con el glorioso Óscar Moglia.
Juntos, conquistaron la medalla de bronce olímpica en 1956, una proeza irrepetible. Y lo hicieron “en medio de una gran soledad, porque como hinchas solo estaban el embajador uruguayo y el contador José Pedro Damiani, nuestro delegado”, como recordó, en diálogo con Tenfield.com, el propio Scarón en 2018.
Bohemio, optimista, bondadoso y encantador, el recuerdo de Scarón, quien falleció a los 89 años de edad, tendrá la dimensión que merece un hombre que encontró en el básquetbol, más que un deporte, una pasión y, como él mismo confesó, “una manera de vivir”.






