«La educación tiene tres grandes pilares sobre los que se sustenta, y creo que todo modelo educativo que quiera fiarse de ser bueno y de realmente responder la iniciativa de permitir el crecimiento, el desarrollo y la emancipación de cualquier persona, tiene tres grandes pilares. El primero es la familia, sin duda alguna. A raíz de la capacidad que tenga la familia en función a posibilitar el desarrollo, el aprendizaje y la emancipación de una persona cualquiera, necesita de una institución que se dedique en la medida de sus posibilidades a enriquecer el bagaje cultural propio de una época, propio de un lugar, propio de un momento determinado y que tenga que ver también con aquellas concepciones que culturalmente sean tenidas en cuenta como positivas y como necesarias para el desarrollo de esa persona. No es lo mismo el crecimiento y desarrollo hoy en pleno siglo XXI que lo que fue en el año 1800 y 1600.
Hoy nos encontramos con esa tercera gran pata del aprendizaje y el desarrollo que tiene que ver con la cultura. Si bien no incide directamente en lo que es el proceso de aprendizaje o en los procesos de crecimiento, tienen un peso muy importante, y son los que determinan los factores históricos, los factores políticos, los factores tecnológicos, que fluyen en una sociedad y que de alguna manera pueden favorecer el aprendizaje o entorpecerlo. Decisiones políticas pueden dejar a todo un país, a toda una nación sin educación. Decisiones políticas pueden generar el Plan Ceibal por ejemplo.
¿Las decisiones políticas tienen que ver con la familia y con la escuela? No, no tienen nada que ver, pero están inmersas.
¿La educación actual está en crisis?
Cuando hablamos de crisis de la educación, las dificultades que tiene en el día de hoy, es que estos tres pilares sobre los que se sustenta el sistema educativo o en los que se sustenta la educación y el aprendizaje, ven ciertas limitaciones, ven ciertas carencias y no logran coaccionarse, ponerse de acuerdo. Articularse en beneficio de todo lo demás.
Entonces creo que la familia hoy es ausente en la vida de la persona, por los tiempos que tienen los padres fuera del hogar, por la libertad mal entendida que posibilita que el sujeto no sea parte de un hogar, sino que tome la vida por otros carriles. Vemos que la sociedad nos exige la cultura, el desarrollo sustentable, las nuevas tecnologías, las tics y no están llevando por otros caminos que poco tienen que ver con lo que por ahí está acorde con lo que la familia pretende, o sí, pero no están articulados, y entonces queda en la lupa la institución educativa como garante supuesto a partir del estado, de que realmente se haga cargo de un proceso que eventualmente no se está haciendo cargo la familia por las carencias que tiene, y porque obviamente la cultura por donde anda, está lejos de ser planificable por decirlo de alguna manera.
Lo que en un momento fue una gran iniciativa como fue el debate educativo, hoy encontramos que las buenas propuestas e ideas que teníamos en aquel momento no tuvieron de alguna manera las repercusiones que debían ser tenidas. Hoy las políticas educativas gastan un montón de plata en computadoras por ejemplo, sistemas operativos, personal para mantenerlos, pero en las escuelas no hay libros, en las escuelas no hay cuadernos, no hay lápices, no hay gomas. Faltan carteleras, faltan planisferios y demás. Así que por un lado te proporcionan un montón de cosas, y por otro lado te están faltando las cosas que el docente necesita para trabajar.
Las familias que entienden la preocupación y se hacen cargo de la educación, descubren que las alternativas reales que tienen muchas veces son las escuelas privadas de la educación. En donde medianamente la familia es parte de la dirección del colegio, en donde es parte de la comunidad educativa y pastoral de esa institución y puede tener su voz, puede tener su voto, y puede poner su decisión en cosas que deben ser preponderantes y necesarias realmente para que la educación esté por lo menos en sintonía con lo que el hogar requiere. Entonces ahí por lo menos hay dos instituciones de las tres que necesitamos que están articuladas. El centro educativo, que invierte los modestos recursos que tiene en cosas que son realmente necesarias, la familia que tiene un lugar en donde hacer plantear su voz y tiene un sistema de valores, y un sistema moral. La gran preocupación que tenemos en los centros educativos con la familia es de qué manera articular toda la cultura actual, como las tics y el Internet, ya que esto tiene que ser no un obstáculo para el desarrollo de los educandos , sino que realmente debe ser operativo a los proyectos que la familia tiene.
De alguna manera los colegios que están tratando de marcar como una línea, tratamos de incorporar los mecanismo tecnológicos y culturales, y articularlos a este proyecto de desarrollo para nuestros gurises. Entonces por ahí, por ese lado, vemos medianamente solucionado el tema.
La sociedad está viviendo un momento muy particular, el sistema educativo también pasa por un momento muy especial, por la diversidad que tiene.
La responsabilidad que tenemos los docentes es lograr de alguna manera poner sobre la mesa de juego todas las dificultades que se tienen, todos los desafíos que hay, y junto con la familia poder charlar proyectos que nos permitan estar tranquilos.
¿Crees que hay una indefinición en el papel del maestro?
Yo creo que la sociedad no es que le pida más. Lo que pasa es que ante la impotencia que los demás actores están teniendo, se está pidiendo líderes. Que lideren justamente las opciones que se deben tomar para que todos quedemos tranquilos. Y sin duda alguna, uno de los líderes que se está pidiendo es el docente. Un docente que enarbole como lo hizo en algún momento todo lo que tiene que ver con el progreso bien entendido y con esa capacidad de autorrealización como se le llamaba antes, y de emancipación como se le llama ahora, de proyección para la persona.
Yo creo que está bien que se le esté exigiendo a la escuela, y que se le esté exigiendo a los docentes esto, porque lo que nos posibilita y los que nos permite, es darnos cuenta de que la gente aún tiene esperanzas en los centros educativos y aún tiene esperanzas en los docentes. Más allá de las críticas, y más allá de no ponerse de acuerdo con algunas determinaciones que se toman, pero sin duda alguna si se le exige al docente ese rol, y se le está exigiendo más quiere decir que hay una visión positiva de su figura.
Nosotros en Uruguay tenemos una falencia muy grande que es ponernos de acuerdo, primero que nada en qué sociedad queremos, en qué cosas reales y concretas necesitamos, en qué compromiso queremos de parte de la familia, de los políticos. Qué Uruguay soñamos de aquí al 2020. Cuando tengamos claras esas respuestas y nos podamos poner de acuerdo todos en definir al Uruguay, entonces recién podremos decirle a la educación, señores este es el producto que queremos, por favor inviertan todas sus energías, toda su capacidad y todo lo que han aprendido, en permitir que los niños y los jóvenes del Uruguay se puedan desarrollar. Ahí está el gran tema que aún nos deja en debe con un montón de cosas en nuestro país.
Trasladando un poco la frase de que “todo tiempo pasado fue mejor a la educación: ¿Qué piensa de eso?
Cuando nuestra nacionalidad toma cuerpo, cuando nuestra identidad es realmente reportada, realmente plasmada e intelectualmente llevada adelante, automáticamente la educación sabe muy bien lo que hacer. Entonces claro que todo tiempo era mejor, pero no porque la educación era buena, sino porque había un proyecto de país en el que nadie discutía que no era lo que se quería realmente para el país, que llevó a poner a Uruguay incluso al techo de decir que era la Suiza de América, en donde todos bregaban por un mismo ideal, en donde todos ponían el hombro con los mismos lineamientos, en donde todos asumían su responsabilidad. Después, cuando se empieza a desfragmentar todo esto, y hoy día estamos a cuarenta años del último gran tropiezo que nos pegamos como nación, en ese momento se desfragmentó esa imagen de Uruguay, se transformó en lo que hoy es una sociedad líquida y no fuimos más que contagiados por esa realidad y nos convertimos en lo que querían que nos convirtiéramos. Al perder el rumbo y la identidad, ahí cae la sociedad, caen los políticos, los gremios, y ni hablar de la educación. Parece muy sencillo pero hay que trabajar mucho y sobre todo desde la familia.
Nora Kosolap. Docente en la escuela 119 y del Instituto de Formación Docente
Indudablemente la primera educación es en la casa
Indudablemente que primero debe comenzar en la casa. Es fundamental la educación dentro del primer agente socializador que es la familia y el hogar. Pero creo que deben darse en conjunto, y más hoy en día en que hay muchas instituciones que atienden a niños desde muy pequeños. Tenemos los Caif que desde que nacen ya los están atendiendo para lograr que haya estimulación temprana de parte del hogar, para luego cuando ellos se inserten en una institución educativa ya tengan cierta base de socialización.
¿Qué puede decirme de la educación actual?
Estamos en una época de muchos conflictos. A veces reclamamos un poco más de esa atención de parte del hogar porque se le ha delegado mucho a las instituciones educativas. Entonces a veces no podemos cumplir con tantas demandas de orden social.
El docente está preparado para desarrollarse en el ámbito pedagógico pero las demandas sociales son demasiadas, y muchas veces tenemos que descuidar aspectos pedagógicos para atender esas demandas sociales.
El docente se siente muchas veces desbordado por esas otras acciones que tiene que hacer, pero también la institución toda.
Entonces, muchas veces, eso genera malestar docente, y ese malestar es provocado por diversas razones. Dentro de esas razones, esa diversidad de actividades que tiene que desarrollar, y que muchas veces no condicen con la formación que se recibe para realmente desempeñarse como docentes.
En referencia a las tecnologías actuales. ¿Cómo ve su implementación?
Bueno evidentemente que eso es un avance importantísimo ya que se ha democratizado enormemente la información, es decir, ya no hay obstáculos respecto a los recursos. Hace un tiempo atrás no contábamos con ese recurso y demandábamos bibliografías y otro tipo de cosas que hoy están superadas por la incorporación de las tics. Y también hoy en día otra demanda de las escuelas es la incorporación de la familia, ya que la escuela y el docente se ocupan muchas veces de educar un poco a la familia, y enseñarle un poco el uso de las herramientas, algo que no es fácil porque el trabajo con el adulto es muy difícil y existe una demanda social respecto a eso. También tenemos y sentimos que tenemos esa obligación de trabajar con los padres, cosa que se hace bastante difícil para enseñarles el uso de dichas herramientas de forma racional.
Respecto a las diferencias de la época en la que usted fue a la escuela, con la época actual. ¿Cuáles considera que son?
La diferencia es muy grande, y sobre todo respecto al uso de las tecnologías. Ya que hoy no hay obstáculos para el conocimiento como había en aquella época . Hoy como se ha universalizado tanto, todos tienen acceso a la educación. De hecho, ha permitido lo que llamamos globalización, y lo que para nosotros antes era lejano, hoy para el niño es más cercano incluso que lo que pasa en el propio barrio. Porque están tan cerca de la información que ya no hay distancias aparentemente.
Creo que eso modificó también las estrategias didácticas y los abordajes de las distintas disciplinas.
¿Los niños se sienten atraídos por la educación?
Precisamente ese es el desafío del docente porque ellos ponen en juego toda su creatividad para que el niño se sienta atraído, pero a veces tenemos que recurrir a estrategias que demandan mucha preparación de parte del maestro. El niño va mucho más rápido en esto que lo que a veces podemos ir los docentes. Entonces como “nativos digitales” que son, a veces el maestro se siente desbordado porque el niño supera ampliamente los conocimientos y empieza de forma rápida a demandar más y más.
Pero el docente es el que debe guiar esa búsqueda de información, ese
trabajo con las nuevas tecnologías, y eso demanda también muchísimo tiempo, porque al no haber nacido junto con la tecnología, nos cuesta muchísimo. Así que todo es un desafío, ya que la búsqueda de información no es libre porque precisamente la información que circula, en muchos casos es de buena calidad, pero en otros es información chatarra.