Los organismos que solo cumplen un rol decorativo

Varias veces hemos escuchado como argumento de quienes cuestionan o se oponen a determinadas medidas, ya sea de las intendencias departamentales, como de organismos del Estado, que dicho gasto o inversión (que no es lo mismo), fue observado por el Tribunal de Cuentas.
Es así que a nivel de ASSE se dice que muchas de las decisiones que hoy están investigadas fueron observadas. Es más algunas fuentes señalan que en determinados hospitales la observación alcanzó el 97 por ciento de los gastos.
Desde el avión de presidencia – que es justo reconocer que se ha usado varias veces con fines sanitarios – hasta los gastos en servicios de traslados de pacientes en forma urgente, han sido reiteradamente observados por el Tribunal de Cuentas.
Es más, el Intendente de Cerro Largo, Sergio Botana, ha llegado a admitir públicamente que él no tiene en cuenta las observaciones del Tribunal de Cuentas y retomó 200 funcionarios municipales que su antecesor, también blanco pero de otra fracción, había dejado cesantes.
Más allá de todo lo que ha significado esta ignorancia en cada caso puntual, es importante saber que la opinión del Tribunal de Cuentas es nada más que decorativa, porque basta que el organismo “observado” reitere el gasto para que la observación no tenga consecuencia alguna.
Y este es precisamente el punto. Para que mantener un organismo “decorativo” si su opinión no se va tener en cuenta para nada.
Es hora de analizar la cuestión porque que sepamos no es precisamente “honorario” y por lo tanto supone al mismo tiempo un gasto del Estado. Tenerlo para la función que cumple no es razonable.
La cuestión es simple si se quiere un organismo que observe y fiscalice las decisiones delos gobernantes en general y funcionarios públicos, entonces deben dárseles los recursos y las facultades correspondientes.
No es lo que sucede en estos momentos precisamente y como el Tribunal de Cuentas, que cumple un rol totalmente decorativo, existen varios organismos más, como la Junta Anticorrupción y similares.
Existen incluso roles que aparentemente son muy dignificantes y loables, como la ley que establece la obligación de declarar los bienes de los funcionarios públicos, cosa perfectamente compartible, pero sólo en los papeles porque en realidad cumple un rol sólo decorativo, aconseja, opina, pero no sanciona porque no tiene facultades para ello. A.R.D.

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