LA BUSQUEDA CONTINUA

POR PABLO SANCHEZ

Con el fin de aumentar la productividad se sustituye el paradigma disciplinario por el de rendimiento (…). La positividad del poder es mucho más eficiente que la negatividad del deber (…). El sujeto de rendimiento es más rápido y más productivo que el sujeto de obediencia”.

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Personalmente la acción de buscar me ha llevado a la adquisición de hallazgos que me invitaron al continuar, a seguir haciéndome preguntas.

Mi inquietud siempre tránsito en establecer un vínculo entre los Escénico y lo Plástico.

Esa dualidad me conecta con universos que pasan por lo teatral / perfomatico y me empujan a territorios donde las fronteras se desdibujan y se conjugan en lenguajes que tienen como materia prima al CUERPO.

Los motivadores siempre fueron variados y relacionados directa o indirectamente con lo que socialmente se estaba viviendo formulando “preguntas” sobre los hechos acontecidos.

En este 2023 la inquietud pasa por el DETENER/SE, PAUSAR dentro del vértigo, MIRAR /SE, PARA RE-DESCUBRIRSE.

Repasar y re vivenciar los RITUALES perdidos, los encuentros que nos conforman como seres humanos.

Por eso el descubrir que hay detrás de nuestras MASCARAS, Y VISITAR / NOS son los motivadores para los proyectos que se vienen para compartir PLASTICA Y TEATRALMENTE.

En la actualidad, la tecnología nos ha brindado la posibilidad de estar conectados en todo momento, recibir información de forma instantánea y estar constantemente activos. Sin embargo, esta cultura de la productividad y la realización constante ha dejado poco espacio para la reflexión y la contemplación, lo que ha llevado a la pérdida de la conexión con nosotros mismos y con los demás.

Mi cuestionamiento pausa en que cómo la falta de tiempo para la contemplación y la reflexión ha afectado nuestra capacidad para comprender nuestra propia existencia y el conectarnos con los demás además de como la tecnología digital ha acelerado el ritmo de la vida, contribuyendo a la cultura del rendimiento y la productividad dominando a nuestra sociedad actual.

El planteo artístico personal se basa en cómo la contemplación puede ayudarnos a encontrar sentido en nuestra vida y establecer conexiones más auténticas con los demás.

Entonces, uno de los objetivos en que se sustenta estas experiencias artísticas, es tomar a la inactividad no como una forma de debilidad o una falta de algo, sino como una forma de intensidad diferente que es una parte esencial de lo humano que tiene su propia complejidad y profundidad que no se valora en nuestra sociedad actual.

El PAUSAR / DETENER en la acción escénica/plástica como la posibilidad simbólica de la inactividad, que nos permita tener un tiempo verdaderamente libre. La inactividad como parte esencial para la cultura y la fiesta necesarias para establecer una verdadera comunidad y felicidad auténtica.

Las acciones artísticas como preguntas, como lugares que ayudan a ver la inactividad como algo positivo, algo que nos permite conectarnos con nosotros mismos y con los demás en un nivel más profundo.

Significaría como un recuperar lo perdido, volver a obtener la capacidad de disfrutar de la belleza de las palabras y de la emoción que nos transmiten.

Encontrar los canales de oxigenación en atmosferas artísticas de meditación y la inactividad, en contraposición a la acción humana actual que nos lleva inevitablemente hacia el «Apocalipsis».

«No son las cosas, sino la información, lo que determina el mundo en que vivimos»: Byung-chul Han

Numerosos filósofos han abordado la situación afirmando que la meditación y la espera son superadoras de todo rendimiento y éxito y que solo en la pausa de la espera sin propósito, el ser humano puede advertir el espacio en el que se encuentra desde siempre.

Un ejemplo concreto de cómo la cultura del rendimiento y la falta de espacio para la contemplación pueden afectar negativamente a la sociedad es el caso de la crisis de salud mental. En la actualidad, se ha registrado un aumento significativo de la depresión, la ansiedad y otros trastornos mentales, especialmente entre los jóvenes.

La presión constante para ser exitosos y productivos, así como el ritmo acelerado de la vida, han contribuido a esta situación. Además, la tecnología y las redes sociales han creado una cultura de la comparación constante y la necesidad de validación a través de los likes y los seguidores, lo que ha exacerbado los problemas de salud mental.

Los proyectos artísticos a compartir cuestionan sugerentemente las situaciones que nos afectan como seres humanos .

Está claro que la solución no debe recaer únicamente en los individuos, sino en una transformación más profunda de la sociedad.

En una época en la que la presión constante por ser productivos y exitosos nos ha llevado a una cultura de la fatiga, el agotamiento y la depresión, creímos necesario reflexionar sobre lo que realmente importa en nuestras vidas desde lo artístico.

Reflexionamos sobre la realidad de que hoy se impone por todas partes la forma de vida consumista en la que toda necesidad debe ser satisfecha de inmediato. No tenemos paciencia para una espera en la que algo pueda madurar lentamente. Lo único que cuenta es el efecto a corto plazo, el éxito veloz. Las acciones se acortan y se convierten en reacciones. Las experiencias se rebajan a vivencias. Los sentimientos se empobrecen en la forma de emociones o afectos. No tenemos acceso a la realidad, que solo se revela a una atención contemplativa.

El mandato cultural de productividad permanente bajo la fantasía de que este es el único modo de ser rentables, libres e incluso queridos (como muestran quienes construyen una sociabilidad virtual de interacciones frenéticas en las redes sociales)…. la cultura como fiesta, es el estado en que esta la sociedad actual y que buscamos artísticamente desnudar y sacar de su lugar de confort.

La tecnología ha transformado radicalmente nuestra forma de vivir y ha hecho que perdamos la capacidad de recordar y de comprometernos a largo plazo y justamente los procesos artístico requirieren de esa metodología perdida para su materialización.

Nada promete compromiso y duración. La contingencia intensificada desestabiliza la vida”

Indudablemente necesitamos reencontrar el espacio para la reflexión y la contemplación en nuestras vidas, y encontrar formas de conectar con los demás y con nosotros mismos.

La postura es la de acceder a la meditación como camino hacia lo verdaderamente fundamental, camino que demanda a quien esté dispuesto a recorrerlo una posición de espera antes que una posición de expectativa.

Por supuesto, si tal elogio de la inactividad hoy resulta extraño y ajeno, probablemente se deba a que ni siquiera dejamos de calcular cuántos corazoncitos podrá tener nuestra próxima foto en Instagram mientras le sonreímos a la cámara.

Pienso que es hora de repensar nuestra forma de vida y de encontrar un equilibrio entre la actividad constante y la realización constante, y el espacio para la reflexión y la contemplación. Solo así podremos encontrar la manera de sostenernos a nosotros mismos y a nuestras comunidades en una vida contemporánea cada vez más vertiginosa.

Contemplar lo que permitió el viaje creativo activando el pensamiento metafórico como forma de meditación personal.

Me siento maduro para algo, aunque no haga nada ni descubra de qué se trata. Simplemente me siento fértil. Es la hora de la siembra para mí. Ya he estado bastante en barbecho”.

Thoreau

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