Vivieron aislados 21 meses y viajaron a Uruguay para vacunar con Pfizer a su hija de 6 años que tiene fibrosis quística.

Son de Mendoza y eligieron no darle Sinopharm a su hija porque
todavía no pasó la fase 3 para chicos de 3 a 11. Mandaron un mail al
Gobierno uruguayo y recibieron una invitación.
Vivieron aislados 21 meses y viajaron a Uruguay para vacunar con
Pfizer a su hija de 6 años que tiene fibrosis quística
Luis Reynoso, Laura Santi y sus dos hijos después de conseguir
vacunar a Maia, de 6, con Pfizer pediátrica en Montevideo.

A sus 6 años, Maia sueña con cursar su primer grado junto a sus
compañeros y su hermano mayor disfrutar de séptimo grado, pero el
riesgo del contagio de Covid no lo ha permitido. La nena tiene fibrosis
quística, una enfermedad hereditaria que afecta a los pulmones, el
páncreas y el hígado. Toda la familia lleva casi dos años aislada.
Su mamá, Laura Santi, y su papá, Luis Reynoso, integran la red «Mini
Vacuname, peques en riesgo», que luchó por conseguir una vacuna
segura para los chicos en Argentina. No conformes con la vacuna
Sinopharm, que adoptó Argentina para menores con comorbilidades,
de 3 a 11 años, decidieron pedir al Gobierno uruguayo una vacuna
Pfizer-BioNTech pediátrica para su hija.
El pasado viernes 14 de diciembre, Maia recibió la primera dosis en
Montevideo. Fue gratuito y con toda la ayuda necesaria para que la
familia pudiera llegar a Uruguay. “Nuestra hija es una de tantos chicos

con comorbilidades, a los que el Gobierno argentino no les da la
posibilidad de tener una vacuna que esté probada en su eficiencia”,
sostiene Laura.

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Los padres de la nena asumen toda la responsabilidad de solicitar a
otro país la vacuna que creen “más confiable” porque Pfizer pediátrica
está con fase 3 terminada, aprobada por la Administración de
Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos y la Agencia
Europea de Medicamentos (EMA).
“Es una decisión que tomamos como padres, con el deseo de
conseguir la vacuna que está aprobada para chicos con patologías
graves y con menos efectos adversos”, le explica a Clarín, su papá
Luis Reynoso. Y afirma: “Esto no ocurre con Sinopharm, porque aún
está en fase experimental en chicos”.
La médica infectóloga Elizabeth Patricia Bogdanowicz (MN 66.915),
integrante de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), consideró que
los niños argentinos deben recibir la vacuna que está autorizada en el
país.
“Volvemos a insistir en esto: Sinopharm tiene estudios en fase 1 y 2
terminado, un estudio puente que permitió inferir y comparar datos de
la población adulta versus una población pediátrica acotada para
acelerar datos que se obtienen con la fase 3 del desarrollo de los
estudios. Con más de 6 millones de chicos vacunados, la seguridad de
Sinopharm es muy alta”.
Sobre el proceso de avance en la fase 3 de Sinopharm pediátrica, la
médica de la SAP dijo: “Estamos tratando de terminar de tener datos
para evaluar mejor la efectividad. Todavía falta un porcentaje
significativo de la población pediátrica para recibir la segunda dosis,
recién se va a poder medir un poco más el impacto de la real
reducción en este grupo etario”.
La especialista coincidió con la familia de Maia en que Pfizer publicó
a fines del año del pasado el estudio en chicos entre 6 y 11 años, con
“buen resultado, buena respuesta de anticuerpos y escasos efectos

adversos”.
Y si bien sostiene que “ambas vacunas son buenas y seguras”, la
infectóloga opina: “Lo racional es cumplir con los lineamientos de las
autoridades sanitarias, que dispusieron Sinopharm y está demostrando
seguridad. Es muy complicado empezar a hacer estas excepciones,
porque las vacunas tienen que ser una herramienta importantísima
desde el punto de vista sanitario”.
Sobre el caso de Maia, la pediatra Bogdanowicz cree que una niña con
una enfermedad congénita, también tendrá una protección adecuada
con dos dosis de vacuna Sinopharm.
El viaje a Uruguay
Los turistas extranjeros que son adultos pueden vacunarse de manera
espontánea en Uruguay, pero los menores deben anotarse y esperar la
asignación de un turno.
La mamá de Maia leyó una noticia que anunciaba que el 12 de enero
arrancaba la vacunación con Pfizer pediátrica en Uruguay. Decidió
escribir por mail al Ministerio de Salud uruguayo sobre la situación de
su hija y el deseo de que pueda vacunarse. A los dos días, el 5 de
enero, justo cuando la nena cumplía 6 años, le respondieron. Los
invitaron a viajar y los asesoraron sobre todos los requisitos que
debían cumplir para ingresar, como test negativo y trámite migratorio.

“Fue el mejor regalo de cumpleaños para nuestra hija”, dice
emocionada.
La familia de la nena pidió prestado el auto al abuelo paterno, que
estaba en mejores condiciones que el vehículo familiar, y emprendió
el camino. Luis manejó los 1.300 kilómetros de distancia entre
Mendoza y Montevideo. Solo bajó del auto para cargar combustible y
evitaron usar baños públicos.
El viernes 14 de enero, por la tarde, Maia fue vacunada. “Teníamos un
turno asignado a las 14 y cuando llegamos, nos estaban esperando solo

a nosotros”, destaca Laura. Después se trasladaron a un hotel y
permanecieron aislados.
Las autoridades sanitarias uruguayas pidieron que la nena se quede
por 48 horas en el país para controlar que no haya reacciones adversas.
“No tuvo fiebre, ni dolor en el brazo por el pinchazo”, describe Luis.
El lunes pasado, la familia pudo retornar a Mendoza. Y el 25 de
febrero deberá regresar a Uruguay para completar el esquema, con la
segunda dosis.
“Vivimos 21 meses alejados de los afectos, de la vida normal por
temor al contagio. Maia nunca conoció en persona a sus compañeros
de jardín y mi hijo mayor, tuvo que hacer virtual quinto y sexto grado.
No queríamos que pierda también su último año de primaria”,
comenta la mamá.
En marzo, la familia podrá retomar algo de su normalidad. Luis, que
trabaja como reportero gráfico, volverá a buscar trabajo –lo perdió en
la pandemia por mantenerse aislado- y Laura, retomará su rutina en la
bodega para la que trabaja.
«No fue un capricho viajar a Uruguay. Llevamos mucho tiempo
buscando la vacuna más segura y aunque tenemos dificultades
económicas, logramos llegar a Montevideo», explica Laura.

Clarin

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