«Las guerras alteran la economía», el Estado debe resolver «intervenir o resignarse»
Mucho se habla por estos días de la suba de precios en nuestro pais. Desde el Gobierno Nacional se insiste en la nefasta incidencia de la guerra entre Rusia y Ucrania. En tanto desde la opocición se lo critica por tomar ese evento como «una excusa» y no actuar debidamente al respecto.

EL PUEBLO fue en busca de la palabra del analista político Ernesto Nieto, quien precisamente se encontraba en Europa en el momento en que se desencadenaron los hechos, el 24 de febrero.
El especialista comenzo diciendo que «el impacto que tuvo en Europa fue absolutamente inmediato. Primero el impacto emocional, desde la Segunda Guerra Mundial que Europa no se concebía a sí misma sacudida por una guerra, porque si bien es cierto que Ucrania en los viejos manuales de Geografía aparece como mucho más Eurasia que Europa, lo cierto es que los vínculos de Ucrania con Europa son históricos, así como lo son con Rusia. Es un territorio en disputa, pero los vínculos sobre todo culturales de Ucrania con Europa sobre todo en las últimas décadas, más después de la caída del muro y de la disolución de la Unión Soviética, han sido poderosos; está lleno de ucranianos en el resto de Europa y lleno de europeos que estaban en Ucrania. Entonces eso produjo un sacudón muy importante».
-¿Qué pasó con los mercados a partir de esa invasión?
Al otro día que se produjo la invasión de Rusia, hubo una fuerte caída en los mercados europeos y comenzó a haber una escalada de precios, especialmente en los combustibles. Eso de manera inmediata. Claro, tengamos en cuenta que uno de los principales abastecedores de Europa, de combustibles, es precisamente Rusia. No tanto de petróleo, aunque lo es, sobre todo del gas, y buena parte de Europa se calefacciona básicamente con gas. La guerra es un fenómeno real, las guerras alteran las economías, eso es real. Ahora, a diferencia de lo que Rusia quería, esto no ha sido una guerra de entrar, invadir, quedarse en Ucrania, lograr los resultados e irse, si fuera así en una semana tendría que estar resuelto, pero se nota que a corto plazo eso no va a ocurrir, por diferentes razones. Entonces, si los países dicen: estamos en guerra y por eso los precios van a seguir subiendo, eso denota una concepción de manejar las economías domésticas. Un país como Uruguay, que es tomador de precios, sobre todo del petróleo y derivados, no puede alterar el precio en que toma el petróleo, pero hay un montón de cosas que uno puede hacer con la economía doméstica a partir de saber que tiene ese panorama.
-¿Qué cosas se podrían hacer?
Uno tiene dos concepciones: el Estado interviene para mitigar los efectos, o el Estado se resigna a que sigan subiendo los precios…
-¿Y Uruguay qué está
haciendo?
Ha estado más cerca de la segunda posición, intervenir muy poco. Algo intervino sí, porque si vamos a los números que le pasa la Ursea mes a mes, sobre todo a Ancap y al Ministerio de Industria y Energía, los aumentos en base al precio internacional del petróleo deberían haber sido mayores, o sea, no fueron todo lo duros que tendrían que ser. Pero eso es una intervención casi que marginal, es de alguna manera resignar y decir: bueno, en vez de aumentar un 100 aumentamos un 75. El tema es: ¿hay otras cosas que se pueden hacer? Bueno, ya hay actores políticos, incluso algunos que integran la coalición de gobierno que están diciendo: tenemos que prever y tenemos que tomar otro tipo de medidas. Porque en Uruguay lo que afecte el combustible, afecta inmediatamente una serie de productos elementales. Se ve afectada desde la gente que va al almacén o al supermercado, hasta la pequeña industria o el pequeño, mediano y gran productor. Pero ahí hay concepciones, hay modelos de manejo de la economía de un país. El actual gobierno es bastante claro que prefiere, sintoniza y pregona que es mejor, por lo general, que el mercado resuelva una serie de patrones. Claro, cuando aparecen fenómenos no previstos, como esta guerra, al menos yo no vi que nadie la previera, el tema es cómo respondés. Podés dejar que el mercado acomode las cosas o podés intervenir, pero también tenés que ser muy cuidadoso porque ¿hasta dónde intervenir?, ¿en qué intervenir?
-¿Qué piensa que debería haberse hecho acá?
El Uruguay de hoy tiene la suficiente cantidad de información de cada uno de nosotros, como para saber por ejemplo si hay sectores de la población a la cual le podemos facilitar y dar ciertas mejoras en los precios. El aumento de precios no afecta a todos por igual, no afecta igual al que está en un nivel de subsistencia elemental, que al que está en la clase media, media- alta o alta. Yo sería participe de que tuviéramos un Estado que, así como con el Covid no dejó que fuera el mercado quien regulara, sino que importó vacunas, diseñó un plan de vacunación, destinó cientos de millones de dólares a un plan Covid, así yo diría que en una guerra que causa impacto en nuestra población, habría que tener una batería de medidas pensada para que la gente sufra menos. Porque aparte ahora se nos da una combinación de efectos, aparece la guerra y está terminando el ciclo de emergencia sanitaria, entonces los uruguayos están pasando las fronteras en bandada porque es más barato comprar en otros lados. Entonces, la guerra genera aumento de precios, eso es verdad, y el fin de la emergencia sanitaria genera que los uruguayos busquen mejorar la capacidad de compra… Pero hay que recordar que estos dos años la gente que vive de un salario ha perdido entre 5% y 8% de capacidad de compra, eso es real. Es una situación complicada. Hay que resolver intervenir más o intervenir menos. Lamentablemente vamos a seguir siendo un país dependiente del petróleo y tomador de precios…
Hoy es una guerra, mañana una crisis, etc.



