Los colados que entran y desde los clubes que pagan
No tanto tiempo atrás, desde EL PUEBLO remarcamos un hecho. En determinadas jornadas de fútbol en Salto, entre la «A» y la «B», el número de colados puede llegar a oscilar entre los 400 y los 500. El perjuicio para los clubes es real, porque es un ingreso en dinero que no se produce.
En tanto no faltan quienes admiten que «el colado es alguien que va a la cancha sin un peso en el bolsillo y por lo tanto, si no es por encima del muro, no tiene otra chance de entrar».
El lunes a la noche en el Consejo Superior, el delegado de Saladero, José Luis Gracés, clavó el aguijón sin más trámite: «que votemos para dejar sin efecto la disposición del año pasado, en que los clubes tenemos que hacer frente al número de entradas de quienes no pagan».
Después de todo, Saladero es de los que más ha padecido la acción de los «colados». Pero no es el único. La complejidad se abate sobre las instituciones de barrio y en casos como estos, el control no es siempre posible. O no lo es.
«ESTAMOS EN EL HORNO»
Graces, radicalizó su postura, más allá del encuentro que la dirigencia de la Liga sostendrá con el comando de Jefatura de Policía. En tanto, el presidente de la Liga, Walter Hugo Martínez, lanzó la réplica: «si borramos esto y no hacemos nada más, estamos en el horno. Solo quedaría abrir la puerta para que todos entren». El hecho es que el presidente y más de uno en la cuenta, reconocían que el delegado de Saladero argumentó la necesidad de «dejar sin efecto lo votado, pero no propuso alguna alternativa».
Ocurre que para Gracés, «el hecho de cobrarse a los clubes, no sirvió para nada. No fue solución». El mando de la Liga adquirió otro concepto de la realidad, sin dejar de exponerlo, «porque a partir de esa resolución, los dirigentes clubistas adquirieron conciencia para trabajar en el tema».
El tesorero de la Liga, José Luis de los Santos, transmitió el caso de Salto Nuevo. «Con ellos en el Dickinson en la fecha pasada, ni un solo problema». Es bien notorio que en tiendas albiverdes no han faltado encuentros internos y hacia afuera del club, analizando esa problemática.
La realidad imperante es una: solución a varios niveles. De todas maneras no dejan de ser «hechos que van y vienen, porque el colado es alguien que siempre está a mano de la 9ª ocasión».



