Vox Pópuli | 26-02-2026

El carro “24 Horas”, que funcionaba en la esquina de Brasil y Amorín y que fue desalojado días atrás, volvió a instalarse, esta vez en un local físico sobre calle Amorín. El hecho reavivó comentarios entre vecinos y comerciantes de la zona, quienes señalan que permanecen atentos a la situación y esperan que no se otorgue otra habilitación sin las debidas garantías y controles.

Una situación planteada a esta redacción originó preocupación. Un conductor relató que, tras realizar una compra en la farmacia ubicada en Errandonea y Uruguay, al regresar a su vehículo encontró a una persona que había lavado los faros y el parabrisas sin haberlo solicitado. Acto seguido, le exigió el pago por el supuesto “servicio”.

Escenas como esta, según testimonios recogidos, se repiten a diario en distintos puntos del centro. Conductores que son abordados e increpados para pagar por tareas no requeridas describen momentos incómodos e incluso intimidantes. Cuando el cobro deja de ser voluntario y pasa a estar mediado por la presión, la convivencia en el espacio público se resiente.

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La situación vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fiscalizar y ordenar la actividad de quienes están autorizados a cuidar vehículos en la vía pública. No se trata de cuestionar a quienes trabajan dentro del marco permitido, sino de evitar que personas no habilitadas se aprovechen del contexto y generen conflictos que terminan perjudicando tanto a trabajadores formales como a conductores.

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