En el corazón del deporte salteño, Sportivo Rodó ha demostrado que el fútbol puede ser mucho más que competencia y resultados. Desde el año 2021, el club decidió abrir un espacio único para aquellos jóvenes que muchas veces quedaban al margen: chicos con síndrome de Down y discapacidad intelectual que soñaban con vestir una camiseta, correr detrás de la pelota y sentirse parte de un equipo.
Así nació Rodó Inclusivo, un proyecto que con el paso de los años se ha consolidado como un verdadero ejemplo de integración, contención y sentido de pertenencia. De la mano de su presidente, Gabriel Rosconi, este movimiento no solo les brindó identidad deportiva a más de veinte niños y jóvenes, sino que también logró demostrar a la sociedad que la inclusión no es un discurso, sino una práctica diaria que transforma vidas.
Campeonatos locales, viajes nacionales e internacionales, entrenamientos semanales y, sobre todo, el incondicional acompañamiento de las familias han convertido a Rodó Inclusivo en una referencia que trasciende lo futbolístico. Cada jornada de entrenamiento es un espacio de aprendizaje, de crecimiento personal y de socialización; cada gol, cada pase y cada sonrisa compartida refleja la importancia de la pertenencia y del trabajo en equipo. Los chicos no solo aprenden fútbol: desarrollan disciplina, fortalecen su autoestima y aprenden valores como la solidaridad, la paciencia y el respeto por los demás.
En esta entrevista, Rosconi repasa los inicios, los valores, los desafíos y los sueños de un proyecto que late con los colores amarillo y blanco y que busca abrir puertas más allá de la cancha: desde el trabajo en equipo hasta la inclusión laboral, pasando por el reconocimiento y la valoración de cada chico como protagonista de su propia historia.
Dialogamos con su presidente, Gabriel Rosconi:
¿Cómo comienza Sportivo Rodó Inclusivo?
“Rodó Inclusivo comienza en febrero de 2021. Desde la institución deportiva Rodó Fútbol Club vimos la necesidad de brindarles un espacio a chiquilines con discapacidad para que jugaran al fútbol y tuvieran una identidad dentro de lo deportivo y dentro del fútbol salteño. Les brindamos nuestros colores, nuestro nombre y formamos lo que hoy se llama Rodó Inclusivo. Nunca pensamos que iba a crecer tanto, pero gracias a Dios hoy son más de 20 chicos que participan activamente en nuestra institución y juegan al fútbol”.
¿Cuál es la visión y los valores fundamentales del equipo?
“La idea era sacarlos un poco de la casa, que hicieran ejercicios, que se sintieran parte de la sociedad, que formaran parte del mundo futbolístico de Salto. Queríamos que aprendieran que su lugar importa, que cada esfuerzo tiene valor, y que pueden ser protagonistas de su propia historia dentro y fuera de la cancha”.
¿No encontraban ningún lugar donde participar?
“Es difícil. El fútbol salteño es muy competitivo desde edades tempranas, y ellos no siempre tienen la misma capacidad que otros chicos para competir a ese nivel. Por eso había que crear algo diferente, un espacio donde pudieran aprender y jugar con paciencia y enseñanza adaptada a sus necesidades. Hoy pueden disputar campeonatos a nivel nacional e internacional, y hemos viajado a distintas ciudades de Uruguay y también a la Argentina. Lo importante no es solo el viaje o el torneo, sino que ellos sienten que pertenecen, que son escuchados y que sus logros son celebrados”.
¿Cómo defines la inclusión en el contexto del fútbol?
“Para mí, la inclusión real sería que los jugadores de Rodó Inclusivo pudieran jugar en la Liga Salteña de Fútbol junto a otros chicos. Lo que hacemos es brindarles un espacio dentro de nuestro club y organizar campeonatos con chicos con síndrome de Down y discapacidad intelectual. También hemos hecho partidos recreativos con equipos locales y hasta con la selección absoluta de Salto. Esos momentos sí muestran inclusión, aunque aún queda camino para lograr la inclusión plena en todos los ámbitos”.
¿Qué medidas fomentan para que todos se sientan valorados?
“Simplemente los escuchamos, los valoramos y les brindamos todo lo necesario para que se sientan cómodos y parte del club. Lo notas cuando festejan cumpleaños con los colores del club y el escudo de Rodó: se sienten protagonistas y parte de nuestro proyecto. Cada celebración, cada medalla, cada aplauso, refuerza su autoestima y fortalece su sentido de pertenencia”.
¿Recordás el primer partido de Rodó Inclusivo?
“Sí, fue contra la selección salteña en el estadio Dickinson. Participaron chiquilines con síndrome de Down y discapacidad intelectual, incluso Ramoncito Malvasio, que tenía una discapacidad motriz. También jugó Mauro Méndez, hoy futbolista profesional en Argentina. Ese fue un momento inolvidable, lleno de emoción, que marcó el inicio de nuestro proyecto y demostró que estos chicos pueden tener su lugar dentro del fútbol”.
¿Qué impacto buscan generar en la sociedad?
“Que los chicos tengan su espacio, que la gente vea que pueden, y desde el deporte abrirles camino hacia oportunidades laborales. Algunos ya trabajan, y esperamos que se abran más puertas para que estos jóvenes tengan autonomía y puedan participar activamente en la sociedad. Queremos que los empresarios los vean, que reconozcan sus capacidades y los incluyan en diferentes espacios”.
¿Cómo se mide el éxito del proyecto más allá del resultado deportivo?
“El éxito se mide en la continuidad. Desde 2021 hasta hoy, el proyecto sigue vivo y seguimos recibiendo chicos nuevos, como Nico y Clari, de 5 y 6 años. La continuidad demuestra que hacía falta y que es necesario. El éxito se refleja también en la alegría de los chicos, en su progreso personal y en la construcción de relaciones duraderas con sus compañeros y entrenadores”.
¿Se involucran los padres?
“Sí, todos los padres participan de distintas maneras. Ellos son el 90% del proyecto; nosotros les damos la pelota, el espacio y los entrenadores. Los sábados nos dedicamos a entrenar y jugar, y ellos cumplen un rol fundamental para que esto funcione. Su acompañamiento diario garantiza que los chicos puedan asistir a los entrenamientos y disfrutar de cada momento”.
Mirando a futuro, ¿qué falta?
“Más empatía y más deporte para estos chicos. Hay muy pocos lugares y profesores capacitados para trabajar con ellos, así que hacemos lo que podemos dentro de nuestras posibilidades. Nuestro club milita en la divisional C y tiene recursos limitados, pero con lo que tenemos logramos que Rodó Inclusivo tenga impacto local, nacional e internacional. Queremos seguir creciendo, que más chicos se sumen y que se fortalezca la comunidad alrededor de ellos”.
¿Qué significa Rodó Inclusivo para vos?
“Me ha cambiado la vida. Ver a los chicos jugar, gritar goles, viajar a estadios y al mar, recibir medallas y copas… es algo que te llena de felicidad y realización personal. Hemos podido brindarles algo que antes no tenían y eso no tiene precio. Cada momento compartido con ellos es un aprendizaje, una experiencia de amor y solidaridad que nos transforma a todos”.





