Columnas De Opinión
Cristian Menghi
Cristian Menghihttps://menghi.biz
Salteño, apasionado de la tecnología, la ciencia y la divulgación técnica.

¿Los radares mejoraron la seguridad vial o son una máquina de recaudar?

En Uruguay, los radares se venden como salvavidas del tránsito, pero las cifras y los bolsillos cuentan otra historia.. Una herramienta que salva vidas… en teoría, mientras engorda las arcas estatales con multas. Mientras el gobierno presume reducciones en siniestros, los conductores ven facturas que parecen diseñadas para equilibrar déficit fiscales, no para frenar accidentes.

El relato oficial: menos muertos, más radares

La Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev) celebra que, tras instalar 112 radares en rutas nacionales en 2023, los accidentes fatales en esas zonas bajaron de 34 a 16 en dos años, y los graves de 161 a 133. En Montevideo, un estudio comunal de 2022 muestra caídas del 50-60% en siniestros en vías con radares como Bulevar Artigas o la rambla, con menos 31% de muertes entre 2013 y 2024. Suena bien, ¿no? Hasta que miras el conjunto: pese a los radares, las muertes totales subieron 2,8% en 2024, rompiendo la baja desde 2018.

Es como tapar pozos salteños con asfalto barato, aguanta la foto, pero llueve y reaparece el desastre, con nosotros pagando la reparación eterna.

La montaña de plata, US$ 50.000 diarios

Sucive y las intendencias no disimulan el filón. En 2023, 448 mil multas por exceso de velocidad generaron más de 3.500 millones de pesos (unos 35-40 millones de dólares anuales solo por radares nacionales). Montevideo recaudó US$ 16,6 millones solo por velocidad en 2024, más US$ 6 millones por cruces en rojo —¡un 37% más que antes! El IMM promedia US$ 96.000 diarios en multas totales, con radares como estrella.

Senadores como Sebastián Da Silva lo llaman claro: «radares son un mecanismo para recaudar, el sueño de cualquier intendente». En rutas, «abuso de instrumento» para colchones fiscales. Críticos cuestionan si la velocidad es el factor clave en todos los puntos, o si se ubican donde llueven multas, no donde cuestan vidas.

¿Seguridad o excusa fiscal?

Los radares bajan velocidades (de 58% a 2,8% infractores en zonas estudiadas), pero ¿es causal o solo miedo a la multa? Estudios internacionales avalan reducciones del 14-40% en accidentes graves, pero acá el boom de multas coincide con déficits eternos —como las tarifas que «suben poquito».

Transparencia cero: ¿dónde va la guita? ¿Obras viales reales o a tapar el agujero presupuestal ?

Al final, los radares son el eterno retorno uruguayo, prometen seguridad, entregan multas, y el Estado suspira aliviado mientras el conductor maldice. Si salvar vidas fuera prioridad, invertiríamos en educación, caminos dignos, no en cámaras que convierten rutas en un casino fiscal. Pero claro, ¿quién rechaza 50.000 dólares diarios no?

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