La directora del Liceo 3, Esther Baratta, destacó la implementación del tiempo extendido con comedor para casi 400 alumnos y adelantó una oferta de actividades extracurriculares. Subrayó el impacto social, la contención y la posibilidad de desarrollar talentos en un centro con cerca de 1.700 estudiantes.

Esther Baratta: “La ampliación del tiempo puede impactar en la vida de los jóvenes, más allá del aprendizaje”
Con una matrícula que se acerca a los 1.700 alumnos y una estructura que incluye dos locales, el Liceo Nº 3 de Salto atraviesa un proceso de transformación a partir de la incorporación al programa de ampliación del tiempo educativo, una propuesta que tiene como eje central el funcionamiento del comedor y la generación de nuevas actividades para los estudiantes.
Su directora, Esther Baratta, explicó que la institución cuenta con el bachillerato funcionando en avenida Batlel y el ciclo básico —actualmente denominado EBI— en el local central, lo que implica una compleja organización diaria en uno de los centros educativos más grandes del departamento.
“Es un liceo muy grande, con una población de más de 1.600 alumnos, estamos cerca de los 1.700 ya. Eso implica una logística importante, más aún con esta nueva propuesta”, señaló.
El desafío del comedor
Uno de los principales cambios en este 2026 ha sido la implementación del servicio de comedor, que demandó un intenso trabajo organizativo durante los meses de febrero y marzo.
“Fue muy, muy trabajoso. Todo lo que implicó la logística del comedor nos llevó mucho tiempo. Hoy están almorzando cerca de 400 alumnos, cuando nuestra meta era llegar a 550”, explicó Baratta.
Sin embargo, la directora valoró que no haber alcanzado ese número puede tener una lectura positiva. “Capaz que es un dato alentador, porque quiere decir que la realidad no era tan crítica como pensábamos. Todos los alumnos fueron consultados más de una vez y tuvieron la oportunidad de acceder”.
El servicio está organizado en cuatro tandas que se desarrollan entre las 12:00 y las 13:30, en un comedor que destaca por su capacidad. “Es uno de los más grandes del país. Almuerzan grupos de 120 alumnos, cuando la mayoría de los comedores son para 60”.
Baratta detalló que los estudiantes que utilizan el comedor lo hacen por distintos motivos, «algunos por necesidad, otros por la distancia —porque les resulta práctico quedarse— y también por cuestiones organizativas familiares”.
Nueva etapa: actividades extracurriculares
Superada la etapa inicial del comedor, el liceo comienza ahora a implementar el segundo componente del programa que son las propuestas extracurriculares.
“Ahora nos abocamos a ofrecer un abanico de actividades, entre ellas idiomas, deportes, talleres culturales. Hay acuerdos con el centro de lenguas extranjeras y también estamos trabajando con el polideportivo de Plaza de Deportes y propuestas del Ministerio de Educación y Cultura”, adelantó.
Estas actividades serán optativas y gratuitas, y estarán pensadas para desarrollarse en los espacios previos o posteriores al almuerzo, aunque también se combinarán con instancias de apoyo académico.
“La idea es que los chiquilines puedan elegir, que se enganchen con propuestas que les gusten y que puedan sostener en el tiempo. Por ejemplo, en idiomas, van a tener certificaciones, entonces requiere continuidad”, explicó.
Impacto más allá del aula
Consultada sobre el impacto de esta política, Baratta fue clara en señalar que los resultados no serán inmediatos y que deberán evaluarse a mediano plazo.
“Estos cambios no se valoran en un año. Recién en dos o tres años podremos medir realmente el impacto. Siempre nos preguntamos: ¿impacta en el aprendizaje? ¿impacta en la convivencia?”, reflexionó. No obstante, planteó que el efecto más relevante podría darse en otros aspectos. “Quizás no sea directamente en el aprendizaje, que es el gran tema hoy, pero sí en la vida de los jóvenes. En sus hábitos, en su alimentación, en cómo utilizan su tiempo”.
En ese sentido, subrayó la importancia de la contención institucional. “Si logramos impactar en 100, 200 o 400 chiquilines, ya sería muy bueno. Que estén en el centro educativo, haciendo actividades, y no expuestos a situaciones de violencia, ya es un avance enorme”.
Espacio de pertenencia y desarrollo
La directora también destacó el valor del liceo como espacio de pertenencia y desarrollo personal. “Esto abre puertas al enriquecimiento cultural y al descubrimiento de talentos. Talleres de música, de arte… muchas veces los estudiantes descubren habilidades que no sabían que tenían”, indicó.
Además, remarcó que el centro educativo cumple un rol clave como ámbito de contención. “Muchos chiquilines necesitan estar en el liceo. Se sienten contenidos, acompañados. Eso lo viví mucho en mi experiencia en contextos rurales”.
Baratta valoró especialmente el trabajo del equipo de gestión que la acompaña, integrado por el subdirector Juan Manuel Sarochar, el adscripto José Echevarría y la secretaria Sandra Vigil. “Tenemos un muy buen equipo, con gente muy comprometida y conocedora de la realidad del centro. Eso es fundamental en una institución de este tamaño”, afirmó.
Trayectoria y vocación
Con más de tres décadas en la educación, Baratta ha desarrollado su carrera en distintos contextos, desde centros urbanos hasta la ruralidad e incluso experiencias en el sistema carcelario. “Son los años los que te dan el conocimiento de la realidad. Hay cosas que no te las enseñan los libros”, sostuvo.
Finalmente, reivindicó el rol del director como figura central en la gestión educativa. “El director está en la trinchera, expuesto a todo. Pero es un lugar que amo. Gestionar es hacer que las cosas sucedan, y eso es lo que buscamos todos los días”.
Reconocimiento nacional
En otro orden, la directora informó que el liceo fue distinguido a nivel nacional por un proyecto de eficiencia energética impulsado por docentes, que obtuvo un financiamiento superior a los 150 mil pesos.
El reconocimiento permitirá invertir en mejoras vinculadas al uso eficiente de la energía, consolidando así otra línea de trabajo institucional que combina innovación, compromiso docente y participación estudiantil.





