Guillermo Lopetegui presenta en Casa de Salto la obra póstuma de Carmen Molinas Bonilla

La literatura salteña tiene en la figura de Carmen Molinas Bonilla una de sus voces más potentes. Tras su reciente partida, su legado cobra una nueva dimensión con la publicación de Territorios sin fronteras (Versos compartidos, 2024), un poemario que condensa su sensibilidad sobre el amor, la añoranza y la identidad.

Para presentar esta obra fundamental, se suma la voz de Guillermo Lopetegui (Montevideo, 1955); escritor, periodista y conferencista de trayectoria internacional cuya obra ha sido traducida a múltiples idiomas. Lopetegui, amigo cercano y profundo conocedor de la tradición literaria del litoral, es el encargado de conducirnos en esta presentación/homenaje que se realizará el 14 de abril en Casa de Salto.

¿Cómo definirías tu vínculo personal y literario con Carmen Molinas Bonilla y qué significa para vos presentar “Territorio sin Fronteras”?

Mi vínculo con Carmen comenzó siendo absolutamente literario. Si no me falla la memoria se inició allá por 2018 y el nexo fue la Asociación Uruguaya de Escritores (AUDE) en la que yo había asumido como vicepresidente, cargo este que dejé unos meses después.

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Más adelante con Carmen y su esposo, el también escritor salteño Fernando Silva, se fue profundizando una amistad en la que a lo literario se sumaron otros aspectos  que enriquecieron aún más la relación. 

Respecto a Tierras sin fronteras está el honor de presentar el último poemario de esta excelente escritora, a lo que se suma una gran responsabilidad como lo es siempre presentar un nuevo libro de un colega. En este caso se trata de un poemario que resultó ser el último de Carmen Molinas Bonilla, quien recientemente partió de esta dimensión.

Sin embargo, como siempre lo expreso al tratarse de un escritor que ya no está en este mundo, su esencia sigue permaneciendo y permanecerá siempre, porque se encuentra en sus libros. Al fin y al cabo, para quien es o se considera escritor, su esencia queda en lo que escribe y en lo que publica. 

Por eso es tan importante  tratar de editar la obra ya que luego el libro, como lo expresaba el inolvidable Miguel Ángel Campodónico, no se sabe los derroteros que pueda seguir.

¿Qué desafíos encontraste al preparar la presentación de esta obra en particular?

Toda presentación supone un desafío. En este caso se agrega la impronta que tenía Carmen Molinas Bonilla en un amplio grupo de seguidores de su obra, aparte de que  incluso hasta días antes de fallecer seguía dirigiendo su taller literario, el que se celebraba los jueves en su domicilio.

Tan importante fue esta actividad docente, unida a su labor literaria, que los integrantes del taller se siguen reuniendo, si bien ahora en otros domicilios.

Con esto quiero expresar que al desafío que es hablar de la obra se le agrega la necesaria semblanza de una escritora y una amiga que sigue y seguirá concitando el interés de todo lo relativo a ella y a su obra por parte de amigos conocedores de su trayectoria y de los lectores que se sigan sumando.

¿Qué aspectos de la voz de Carmen Molinas Bonilla se ven más fortalecidos en este libro que presentas hoy?

El libro está estructurado en siete partes. De ellas ahora destaco las cuatro primeras: el amor, la añoranza, uno mismo y la vida. Por supuesto que son temas ya tratados en otros libros de la autora, pero en Territorios sin fronteras al rigor creativo y el respeto total por el lenguaje y sus reglas, se le antepone un estilo que destaca aún más la sensibilidad que tenía Carmen a la hora de crear.

Aquí el amor, por ejemplo, no solo constituye la primera parte sino que la misma está dedicada a su esposo. Existe un “abrirse” de otro modo, no solo frente al lector sino, ante todo, frente a sí misma, lo que hace de este poemario un hito en la trayectoria de la autora.

¿Por qué era importante que este libro se presente en La Casa de Salto en Montevideo?

Bueno ante todo porque Carmen era salteña y si bien viviendo desde hacía décadas en la capital, nunca olvidó el pago: lo tenía siempre presente. De hecho fue ella quien, hará un par de años, quiso que yo presentara mi ensayo La aventura quiroguiana-Una navegación vital y literaria (Rumbo editorial, Montevideo, 2017) –que obtuviera el Premio Nacional de Literatura otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura en 2016 en la categoría “ensayo inédito”- en Casa de Salto, porque mi ensayo gira en torno a la figura de Horacio Quiroga.

Destaco esto porque paradojalmente se trata de un ensayo que fue presentado en Montevideo, Maldonado, Carmelo, Buenos Aires, Posadas, San Ignacio y Puerto Iguazú, pero nunca en la ciudad de Salto. Sabiendo esto, con la energía y poder de resolución que la caracterizaban, Carmen se puso manos a la obra para que mi ensayo se presentara en Casa de Salto… que era y fue una manera de que el libro finalmente se estuviera presentando si bien no en Salto mismo, sí en la casa que en Montevideo representa los intereses salteños.

¿Cómo dialoga la obra de Carmen con esa identidad salteña que tanto conocés  a través de tus investigaciones?

La identidad salteña en materia literaria es muy rica y variada. Creo que más que existir un “diálogo” entre la obra de Carmen y dicha identidad, lo que sí existe es una pertenencia de dicha obra a una identidad que yo llamaría tradición literaria, en la que la figura que adquirió renombre internacional es la de Horacio Quiroga, si bien seguida por otras figuras de indudable destaque, como por ejemplo lo son: Enrique Amorim, Marosa di Giorgio, Nidia di Giorgio Medici, Julio Garet Mas, Leonardo Garet, Montiel Ballesteros y José María Fernández Saldaña, entre otros muchos.

Como gran estudioso de Horacio Quiroga, ¿encontrás en la narrativa o en la sensibilidad de Carmen Molinas Bonilla algún «hilo invisible» que la conecte con la tradición literaria quiroguiana del litoral?

No necesariamente. Podría haber algún vínculo, algún “hilo invisible” si nos remitimos al primer Quiroga: el Quiroga poeta –y también narrador incipiente- de su primer libro: Los arrecifes de coral (1901). Pero luego de dicho libro Horacio Quiroga se volcó por entero a la narrativa, mientras que Molinas Bonilla es esencialmente poeta. 

El vínculo o “hilo invisible” podría encontrarse en los recuerdos del llamado “Salto Oriental” por parte del Quiroga poeta y los recuerdos salteños que están presentes en “Territorios de añoranzas”: segunda parte de Territorios sin fronteras.

¿De qué manera la publicación de este libro póstumo de Carmen funciona como un «regreso» necesario para las letras salteñas?

Esto lo vinculo un poco con lo que expresé en relación a la obra de Carmen y la tradición literaria salteña. En este sentido todo nuevo libro perteneciente a un escritor salteño es una celebración para esa tradición literaria que ha dado y sigue dando tantos buenos títulos, se trate de poemarios, libros de cuentos, novelas, ensayos…

Así, Territorios sin fronteras (Versos compartidos, Montevideo, 2024) no hace más que enriquecer ese acervo rico en tantos buenos títulos que hace a la sólida tradición literaria salteña.

¿Cuál es el mensaje más potente que nos deja Carmen Molinas Bonilla con este libro?

Que si bien la autora ya no se encuentra físicamente en esta dimensión, su voz seguirá viviendo en cada uno de sus libros y muy especialmente en Territorios sin fronteras.

Si pudieras elegir una sola imagen o concepto para invitar a los lectores a abrir este libro de Carmen por primera vez, ¿cuál sería?

Que el amor –presente de manera casi  hegemónica en Tierras Sin Fronteras– todo lo puede, así en la vida como en el arte.

Para todos los salteños, uruguayos y amantes de la literatura que estén en la capital, quieran celebrar la obra de Carmen y saber más de Salto y su fecunda pluma, la cita es el  martes 14 de abril a las 19:00h en la Casa de Salto en Montevideo (Juan Manuel Blanes 1053).

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