El carnaval en Salto no es solo una fiesta, es una expresión profunda de identidad colectiva. Cada verano, la ciudad se reconoce en el sonido de los tambores, en la ironía de las murgas y en la multitud que acompaña los desfiles como parte de una tradición viva. En ese cruce entre cultura popular y celebración, el carnaval se consolida también como un motor social y turístico.
Los desfiles de Llamadas al Puerto ocupan un lugar central. No se trata de una simple reproducción de un formato montevideano, sino de una apropiación local de una expresión afro-uruguaya que dialoga con el territorio. El ritmo convoca generaciones y transforma la calle en escenario, con un público que participa activamente y se reconoce en lo que ve y escucha.
El concurso de murgas es el espacio donde el carnaval reflexiona. Allí se canta la realidad cotidiana, se cuestiona al poder, se ironiza sobre la política y se pone voz a lo que muchas veces queda fuera del discurso oficial. La murga salteña no solo entretiene, construye pensamiento crítico y fomenta el trabajo colectivo.
Desde el punto de vista turístico, el carnaval aporta un valor diferencial. A los atractivos tradicionales del departamento se suma la experiencia cultural a través de espectáculos, movimiento nocturno, ferias y consumo local. Para que ese potencial se sostenga, es clave una planificación que articule cultura, gestión y sector privado.
Fortalecer el carnaval en Salto no es un gesto romántico, sino una apuesta estratégica, cuando la ciudad cuida su carnaval, cuida su identidad y proyecta su futuro.




